Arranque de independencia de tipos dependientes, cronopios y famas conocidos.
Después de los esfuerzos que unos hacen para ganar las batallas vienen otros y los desaprovechan, después que unos ponen la cara y el pecho otros desperdician las batallas en los campos de batallas y las batallas en las audiencias y en los cabildos, si no son además miedosos y se van a buscar refugio en las parroquias, en cualquiera de los lados en lo que fuera se organiza en estos lugares, cada vez que llega alguna modificación de los Borbones cambiando todo en viajes que pueden tardar meses y años, esos cabildos donde puede ir cualquiera más que nada cuando se los necesita, menos los sordos y los mudos y también a veces los que caprichosamente son soplones de los corregidores y entonces ellos mismos les dicen que no vayan para no levantar sospechas.
Malgastan las beligerancias que se llevan con palos, bayonetas o espadas, o con armas de fuego con o picas con alabardas y espontones de los oficiales, desperdician las escaramuzas que se llevan con el verbo encendido por estos días, unos porque de tan tibios que son no saben distinguir sus emancipaciones, de qué quieren emanciparse, de quiénes quieren emanciparse entonces todo es un trabajo arduo, y entonces van desde los fortines de los patriotas a los fortines de los realistas en forma indolente.
Miedosos y chismosos que no tienen perdón desde el cielo, y entonces les van diciendo a todos los oidores lo que los oidores quieren oír que es siempre su conveniencia, lo que los ministros y los regentes quieren escuchar y se acomodan con todos y nunca tienen problemas, lo mismo hacen con los franceses con los portugueses o con quien sea que venga de la banda oriental, que andan haciendo espionaje para después tener un buen manejo de la información, y comerciarla como mercaderes que son, así no se le gana a nadie, porque después esto provoca desuniones y peleas.
Otros no hacen contribuciones y entonces no hay dinero ni para uniformes ni para el abastecimiento ni para comprar las bestias para el transporte, deberían decirle los nombres a los pregoneros para que toda la aldea se entere para que lo divulguen a los gritos, o al portero para que no llame a los negligentes o a los dejados que después son los primeros que andan reclamando los privilegios que se consiguen cuando hay reuniones, y al mismo verdugo porque deberían condenarlos, a esos notables que se presentan en pedimento al Procurador General pidiendo se desalojen de los solares que se hallan más adentro de la ciudad poblados por gente plebe para hacer merced de ellos a los nobles, para dar esos solares en merced y que pueden edificar lo hombres bien nacidos, poniendo en aprietos a las autoridades por no haber lugar donde darles á estos pobres o indigentes, pagándoles las mejoras que tuviesen, y dándoles otro sitio para fuera, y dar los sitios buenos a esos notables que después con el mismo pillaje deambulan por los descampados o en las plazas cometiendo o haciendo que se cometan delitos de amancebamientos y de otras inmoralidades.
A él le molesta mucho porque cada vez que hay que hay que poner algún dinero él no se echa para atrás como fuera con los corsarios, pone mucho todo lo que puede y de su propio patrimonio, de lo que deja su pequeña fábrica de sombreros, en esos galpones de tambores y de astas donde tiene gente trabajando en el modelado, en la fula y el planchado, en el toscado y en el repaso final, él saca lo que no tiene y entonces puede darles a los que andan peleando pero que administran otros más que los que pelan con la lengua y entre los que hay veces que hay traidores y traicioneros, y eso le molesta como lo de Paulino Mackenzie de lo que escribió bastante, como los que anduvieron haciéndole de las suyas a su hermano Manuel que se mete con ellos, aunque se ponga henchido cuando se acuerda lo que anda diciendo por todos lados su amigo José, se lo vinieron a contar que a quien quiera escuchar le dice que Juan José de Sarratea, amigo mío y digno de todo aprecio por su patriotismo, y bellas cualidades, es uno de los empresarios que con sus fondos y trabajo personal contribuyeron tanto al apresto de la expedición libertadora, se acuerda y camina entre orgullos y renegando en su residencia de lima en el año del Señor de mil ochocientos veinticinco, y murmulla que por la patria hay muchos patriotas de la boca para afuera que no lo son de la boca para dentro, son esclavos de los amos de los que dependan.

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