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Wednesday, April 27, 2011

cajas y cajas - II -

Planta de ají flor de alelí pongan la guita que ya me vua í – II
Seis, dijo seis, como los seis que pasaron después de los sesenta, demasiados Hipólito para tener derecho de acusar algún cansancio, en esto de decidir por los otros los de la comunidad otros le llaman la etnia, como los antropólogos o lo indios más taimados, demasiados años son para andar jorobando todavía con las propias supersticiones, y las de los ancestros que se mezclan con las quejas, con las broncas con los rechazos y con las resistencias sin sentido, sin contrasentidos, con las pelotudeces con la reticencias con los resentimientos sin rumbo, sin entradas atajos o salidas honrosas para esa gente que tuvo que acomodarse sin quererlo, a lo que llaman el porvenir la modernidad y el progreso qué palabras, bienestar de quiénes, para quiénes y luchar por quiénes si son siempre los mismos perezosos pedigüeños somnolientos, un poco menos tal vez con el paso de los años, pero cada vez más vagos y más indiferentes según los demás y poco diligentes con los extraños.
Y él mientras tanto aguantar sin chistar las invasiones las evasiones de los civiles civilizados y cívicos, y el abandono por su fuerza por sus fuerzas de costumbres añejas, el olvido la indolencia y el desgano, por parte de la misma gente su gente que tuvo que soportar sin pedirlo, el asfalto la luz eléctrica el agua corriente y el inodoro, la letrina o la inopia, según donde la pescaran los coletazos de las impudicias y las imprudencias de los políticos prometedores promesantes cínicos emprendedores, o la demagogia prolija prometedora y ordinaria de los patrones de estancia o de los dueños de las fábricas por donde estuvieran, desplantes de quien fuera de todos lo que la tienen con el tema de ellos y los consideran una cosa amorfa carne del cañón de las campañas cuando se cuenta voto por voto coto por coto, pura mercadería o lo que es peor mercancía, una cosa más de las que suman horas hombre en los laburos cotidianos de opresiones disfrazadas de asistencias por los pícaros, presiones en la gente que bien se liberan en los corsos, justamente con disfraces y desenfrenos y retozos y retazos de arrebatos, preguntando preguntados preguntarles sin pedir permisos, quiénes son para decir lo que se debe hacer los que siempre andan dando instrucciones para que hagan los otros, y qué nos quieren enseñar con gritos, impostaciones imposiciones aportaciones y destrozos, se replica solitario en el sopor de sus macha repetible y repetida.
Las resonancias de las cajas de las comparsas ensayando, se mezclaban con su aturdimiento y sus conjuras y con sus conjeturas ya bien entrada la noche, con los cantos de falta la harina un ramo de albahaca y la damajuana que ya está a la mitad, le anunciaban el correr de las horas de descuento para la celebración esperada, y también para dar una respuesta a la seguidilla de argumentos, de consultas de preguntas, de explicaciones dadas y recibidas, de unos y de otros de interpretaciones torcidas y retorcidas de sus costumbres, las propias las de su gente las de la gente las de la otra gente, de las costumbres de los otros a su cargo como estuvieron antes a cargo de su padre a cargo de su abuelo, cargos y dispensas por años, cacique, era la palabra utilizada para afrontar los mangazos, para recibir las donaciones de plumas y lentejuelas de colores, para disponer y repartir la cantidad de cristales mal cortados para adorno y la cantidad de flecos para atavío, de hachas de lanzas y de cuernos para los diablos que eran varios cuidando de la comparsa y las vituallas, propinas que les llegaban con cada baile con cada pantomima, diablos mezclados con sulcas y sulcas mezclados con los otros disfrazados chivados todos en el tufo de los disfraces plastificados, cartones y engrudo por todos lados.
Cacique, guía o conductor o lo que fuera que se utilizara para llamar a una investidura aceptada, por ahí no compartida por algunos y ejercida por él a veces con desganos sin ganas, de responsabilidades confirmadas por tradiciones que cambian cuando cambian los soles, como cambian los ritmos como cambian los cantos, como cambian las personas como cambian las cajas, que hacen sonar y resonar los que andan organizando murgas y martingalas copiadas, como las que hacen resonar los que andan organizando los mercachifles que venden hasta la madre si eso es negocio, como el tipo de la promoción, aprestándose ay carnaval.

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