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Monday, March 14, 2011

bieografía no autorizada de un tío en el país adonde chupar la media es sinónimos de lealtad

Biografía no autorizada del tío del cuento del tío, cuando volvió desde la docta a mercedes convertido en dentista lo esperaba una media docena de damitas ardientes desesperadas despiertas y calientes para que ese jovencito de los bigotitos finitos que copió de del carril y de algún otro artista de todos a los que perseguía para pedirle autógrafos las desposara, era el estilo de la época de no andar aflojando ni dando muchas vueltas aunque él fuera el hijo doctor del enriquecido almacenero del pueblo que en realidad lo tenía tan cortito que así como lo persiguió con el estudio toda la vida diciendo los hijos deben ser mejor que los padres ahí nomás en la vuelta lo persiguió casamentero y apurado, así que consentido y presumido y obediente como era se eligió la mejorcita y encaró nomás en dirección de cumplir de acuerdo a los pedidos cabalmente con todos los compromisos sociales con todas las pompas y todo lo que le pidieran a ese obediente hijo de mamacita grandote ya vestido, de trajecito príncipe de gales para él y trajecito rosado para ella en el civil y riguroso frac para él y vestido blanco de virgen en serio para ella, pero como en el cuento del tío se sintió profanado sin tener la más mínima culpa sorprendido como si no supiera en su buena fe que era la fe de un hombre de bien espontáneo no la de un malparido cualquiera si la tuviesen los perdidos sin nadie que lo anduviera espiando, la mejorcita le resultó la peorcita que de cuajo le suspendió la picada de los viernes con los amigos y le restringió a unos cuantos clásicos los partidos que podía ir a ver los domingos del club que tanto quería su almafuerte del carajo, de aleccionarlo todos los días de su tediosa existencia por entonces que el trabajo independiente es más esclavizante que el conchabe cuando lo despertaba para que llegue a hora hasta el hospital del pueblo adonde ella misma le había conseguido un puestito de la provincia y que se instalara en su modesto consultorio justo desde las cuatro de la tarde hasta las ocho, así fueron entonces los avatares del elegante enganchado de bigotitos que se engayoló en un casamiento por la iglesia que revolucionó esa pequeña localidad de agricultores prósperos donde vivía, a él podía pasarle de todo pero siempre andaba de punta en blanco bigotitos puntillosamente recortados con su blanca sonrisa y su moderno peinado a la gomina, y cuya fiesta fue en el lotecito de casi media manzana que le regaló el papá metido en todo por lo que el mismo jovencito apenas acomodado y emancipado metió violín en bolsa y partió a giles a vivir tranquilo, cuando se aclimató en giles convertido en vecino notable y sensible tan notable y tan sensible que lo comenzaron a llamar el tío todos le decían el tío esto el tío aquello y hasta lo votaron en las elecciones, le decían así porque a veces trabajaba gratis o cobraba sus servicios en especie escarbando las caries en las bocas de todos esos que le pagaban con una docena de huevos con una gallina o con un par de batarazas que usó algunos domingos de entrecasa, esa movida de los multiplicados sobrinos putativos lo hizo caer en la cuenta que podía producir su segunda emancipación esta vez de la yegua que tenía por esposa que gritaba y se quejaba todo el día sin que a él lo conmoviera o se le moviera un pelo, eso de la popularidad de no embromar con la salud de la gente le prendió una lamparita en su cabeza con eso de meterse en la política y al cabo de unos cuantos meses dejó de preocuparse por las dentaduras de los que lo visitaban y de renegar con los mecánicos dentales y comenzó por ser el intendente, pero eso le trajo nuevas responsabilidades y nuevas obligaciones y cualquiera aunque le dijera el tío le reclamaba y lo retaba como si fuera su propio papá o la vieja hechicera propia que estaba más calmada, por eso cuando terminó su mandato en realidad mandado por los milicos desde giles se fue a los buenos aires de diputado de los orejas lo que le significó cuotas adicionales de emancipaciones del papá perseguidor de siempre de la gorda y molesta arpía de los molestos vecinos de giles que pedían pasajes y remedios de la larga cadena de sus pesadillas de sus devaneos, y además esa tercera emancipación le reportó la posibilidad de tener algún amorío de esos que por entonces se conseguían en corrientes tres cuatro ocho segundo piso ascensor y ropa de cajetilla convertido en persona de confianza y del círculo íntimo de ese general que fue ministro de trabajo de previsión y de todos esos trabajadores que se mandaron un quilombo y lo pusieron en la rosada, convertido en tío de los giles en buenos aires con caída a la naciente clase media de mozas pintonas y querendonas convertido en diputado de la nación y hombre de confianza de ese general que se afianzaba y de comenzó a recibir reproches reconversiones parecidas a las viejas amonestaciones de su papá a las antipáticas reprimendas de su mejorcita de otras épocas de los giles de giles y lo obligaron a viajar sin destinos a media docena de destinos en ciudades interesantes por cuyas calles paseaba bien empilchado y con nostalgias por su formación pueblerina en ciudades vacías de arrabales y congestionadas de multitudes que ni sabían de sus rangos y de sus problemas de porqué el general lo tuvo a mal traer de embajador plenipotenciario andando por todo el mundo caliente como andaba porque extrañaba, tan obediente que fuera el tío se sentía manejado como en el cuento del tío para que ese viejo pintón de los bigotitos finitos que copió de del carril y de algún otro artista de todos a los que perseguía como lo persiguieron sus destinos y los itinerarios más importantes con el general de sus amores que de viejo se hizo chismoso cuando viró ese varoncito de los bigotitos finitos que copió de del carril y de algún otro artista de todos a los que perseguía de delegado a señor presidente, eso le servio para la cuarta emancipación veinte años después de todo y por orden del que se encontraba en el exilio, el mismo al que no le gustaban los zurditos sus amigos, cuando vio que lo tomaban de otario se fue como el que se va sin que lo echen que vuelve sin que lo llamen firmando un decreto concediendo la libertad de todos los presos políticos de una nación descuajeringada remota anónima de anomia la amnistía de presos comunes y los que no lo fueran, cuando partió con lo mariachis una sonrisa tardía se le fue dibujando en la cara finalmente se había desquitado de todos los que en su vida pasaron por la larga cadena como el viejo más viejo que su vieja por los giles y por los otarios que se tragaron lo de la hora del pueblo y que andarán hablando a sus espaldas.

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