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Monday, January 03, 2011

miserias miserables misericordias


No se si me merezco el purgatorio o el infierno porque el cielo no por mirarla con mirada libidinosa cuando tuve treinta y cinco y ella fuera una niña de quince candorosa vergonzosa niña que ni se debe haber fijado en mí que en esa fiesta estuve sentado entre los mayores y encima de colado, pero lo cierto es que por entonces no controlaba ni la mitad de mis corrientes invisibles y hormonales será porque no tengo otras palabras para describirlo, no se si me merezco el purgatorio con todas esas observaciones pero es que no pude evitar mirar su virginales caderas ni la armonía inmensa de ese cuerpo de mujer intensa casi en apogeo no pude evitar imaginarme una glorificación incuestionable de sus pechos su cola y unas piernas perfectas debajo de ese vestido perfecto y de sus gestos que trasuntaban la castidad de su alma que se notaba era proporcional a la de su cuerpo, no se si me merezco el purgatorio o el infierno porque el cielo no por hablarle con tonos concupiscentes cuando tuve cuarenta y ella fuera una niña de veinte crédula apocada modesta que me vino a presumir y con gestos a insinuarme sus secretos sus insondables secretos de hembra en legítimos celos y equivocadas elecciones, y lo cierto es que por entonces seguía sin controlar ni la mitad de mis corrientes incorpóreas y hormonales será porque no tengo otras palabras para describir mis calenturas, no se si me merezco el purgatorio con todas esas observaciones pero es que no pude evitar involucrarme enredarme entre sus faldas soltando las abrochaduras de su ropa de todas las maneras posibles imaginables abrochando con ella apenas cubiertos por un par de sabanas rozar esas intactas caderas y extasiarme con la cadencia perfecta de cada centímetro de sus partes ahora desnudas y expuestas que destilaban humores sudores rumores supuraciones de sus ganas incontenibles de recuperar se ve que tiempos perdidos tristezas suspendidas ilusiones truncas, no se si me merezco el cielo pero el purgatorio o el infierno no por entenderla y ponerme contento el día que se apareció con la noticia por no mirarla con mirada libidinosa cuando ella me vino a hablar de los resultados del test de embarazo cuando ella me estuvo midiendo en mis compromisos que fueron pobres felices pero nada diferentes a los de cualquiera porque no me hice cargo de nada, no se si me merezco el purgatorio o el infierno pero el cielo no por no entender nada el día que apareció la amiga con la noticia que ella decidió un aborto niña boba confundida mujer de barajado tipo de una baraja inútil, no se si me merezco el purgatorio o el infierno pero el cielo no por mirar a la amiga con mirada libidinosa cuando tuve cuarenta y uno y la amiga diecinueve, no se si será purgatorio o infierno, lo que si se es que como vine fui todo un miserable.

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