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Thursday, January 20, 2011

la vida en una agenda o la agenda de la vida o la agenda en la vida

tacones escrito sobre escrito recordatorios estúpidos olvidos memorables eventos resentimientos memorias implacables letra cursiva letra de carta letra de imprenta escrituras manchas de frituras en aceites desengaños trampas infidelidades direcciones remotas de amigos o conocidos que nunca se verán mas de amigos o conocidos que se cruzan siempre vestigios de humedades hojas arrancadas señaladores, una agenda que por años llené siempre a medias con frases que combinaron rutinas que me acordaba de memoria y pensamientos ajenos que copiaba de Lorca o de Stevenson, poblada de tachones prolijos al principio un desastre después, una agenda que por años garabateé con suma y restas en monedas diferentes sin comprender las razones de quienes las cambiaron las razones de gobiernos que pasaron las razones de odios rencores dineros sumando y restando sin saber quiénes eran los que ajustaban los precios, una agenda con muchas preguntas muy pocas respuestas certezas con dudas y una invasión de granitos y granotes en la cara, una agenda con frases imaginativas con trescientas sesenta y cinco páginas en las que anoté desilusiones y copié algunas veces la conversión de la unidades de medidas en páginas que no alcanzaban la tristeza disimuladas las calenturas sin resolverse, las sorpresas y las amarguras por la traición de quienes se consideraban amigos, maravillas y tormentos con las mujeres después de una mirada cuando era suficiente saber de una sonrisa de un rubor con una dirección determinada cuando alcanzaba con el corazón latiendo fuerte para saber de una traición que no lo fuera por la falta de promesas previas, una agenda que por años llené siempre a medias con frases en una hoja vacía con una birome lista para comenzar con una poesía que nunca se pudo escribir para terminar con el dibujo de algunas letras del abecedario inventando escrituras dibujando, una agenda que por años llené siempre a medias con frases con rayas y caricaturas desprolijas que explicaron mis vacíos uno largos silencios tratando de entender lo inentendible de sufrir lo menos posible un desengaño una mentira una larga vigilia para entender que también es propio mentir y desilusionar a otro, un camino sin final que al principio parece largo y que luego se acorta sin remedio un camino que se empieza a andar sin compañía de la misma forma en que termina siempre con otros no en otros tampoco por otros con la excepción de las ayudas, una agenda que por años llené siempre a medias con frases que combinaron rutinas que me acordaba de memoria y pensamientos ajenos que copiaba de Lorca o de Stevenson, recitando ayer soñé que veía a dios y que a dios hablaba y soñé que dios me oía después soñé que no estaba, una agenda que cambié año tras año, como va cambiando la vida, prolija a veces al principio despelotada después en ocasiones tachada retomada, vida a la que nazco y muero a cada rato.

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