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Friday, January 28, 2011

boludos y boludas pokemones demos cronopios y famas y etcéteras masculinos femeninos hacinados en sepsos parecidos a los de hace sesenta años

Pokemones y cronopios hacinados con sepsos raros de famas gustosos.
El vaguito parece un pokemon como ella y está bueno con su chupín tipo vaquero y el calzón expuesto como el corazón en el corín tellado y la flaca se hace los ratones y le corren las hormigas donde ella sola siente que le andan está como para meterle a un helado, el vaguito está bueno carnuo el man y más si es pokemon como ella y le ha gustado calza en su pecho un teclado debajo de una remera joya que le tapa esa bizarría insinuando un pianito como el de una tabla de lavado piano piano se le ocurre a la vaguita y se ruboriza sin demostrarlo porque siente que la única alienígena que debe usar tabla para fregar por estos días es su exótica mamá una señora que no tiene lavarropas y entonces se da maña con una maña que habrá aprendido a fuerza de baldeados ella le dijo que tenga sepso pero sin que él le ande metiendo el paté que eso es más rico y es más serio para cuando se vayan a vivir juntos, cabeza bien formada y pelo tupido peinado para adelante el vaguito está bueno y se parece a Belgrano ese general que algunos dicen que era trolo y es para otros un capo ese de las batallas cuyos nombres no se aprenden aunque se repitan como el padre nuestro que tampoco y completo se sabe, el vaguito está bueno se le ocurre a la vaguita y le da vergüenza que onda esa de estudiar, que ya no la siguen ni los buenos alumnos que estudian un rato antes como ella en sus épocas de rabona, el vaguito está bueno le saca de ventaja unos centímetros de altura justo fortachón y proporcionado como su ídolo Ricky el de la quijada se le ocurre a la vaguita y le da vergüenza por fortuna le queda algo, el vaguito está bueno y le presume se le ocurre a la vaguita, que rápida para los números hace un inventario, un aro de esos en los lóbulos de la oreja que no son más que cartílagos del doble de su tamaño en un orificio de acero blanco hecho con extensores, un piercing muy chiquito en la concha no en la que piensan los mal pensados sino en la concha de esos inmensos apéndices, dos esferas pequeñitas de acero en la punta de lengua y dos aritos pequeños en el puente de la narinas y a lo mejor un carrete, la vaguita siente que es un projecto y que de negocio en negocio se lo recita todo de memoria, ponceos o perreos habrá de pedirle si no es bacilón y en lo que se ve de su piel están impresas las fantasías los tatuajes de estrellas los que son de sus tribus al vaguito no le falta ninguna y ella le pedirá que en adelante su nombre y aunque arreglada estaría si el otro llega a pensar que es una chaya, no siquiera unos auriculares con cables caen sobre sus hombros y tienen el micrófono de entrada a la altura de la boca para hablar por el celular de última generación que guarda en el bolsillo de atrás del pantalón que no sirve para los puchos y el porro, al vaguito no le falta nada el vaguito está bueno para dar una apretada aunque piense la vaguita que no queda por donde entrarle, si tiene aritos piercing o colgantes raros ahí también donde deba calzar el forro, a la altura del mismo lugar por donde ella siente sus hormigueos donde el otro le puede estampar unos kisses.

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