"¿Tú quieres jugar? ¿Te atreves a desafiarme? ¡Yo soy Ben 10 y te destruiré con mi Omnitrix!" A los padres de hoy les dicen estas frases desde abajo, casi desde el nivel del piso. La primera reacción es de sorpresa ("¿Dónde aprendió este chico a tutear y por qué habla como un portorriqueño?"). La segunda es de ignorancia ("¿Qué demonios será el Omnitrix?"). La tercera, de preocupación ("¿En qué están convirtiendo la televisión y los jueguitos de Internet a este niño?").Ante esos hiperconsumidores culturales que son nuestros hijos, lo mejor es respirar profundamente. Saber en qué andan está bien, y para eso habrá de servir nuestra nota de tapa. Desesperarse no, porque por mucho que avancen los Bakuganes nunca se quedarán con todo. La mente y el carácter de nuestras criaturitas no están tan indefensos como parece. Absorbentes, esponjosos, también aceptan otro tipo de alimentos. Cuentos, títeres, canciones. Mono Liso está atento y entra por la puerta de la sala o por la del comedor en el momento menos esperado por los adultos que se preocupan pensando qué va a ser de ellos.
No comments:
Post a Comment