San Joaquín y Santa Ana - Creo amigo cibernauta que te voy a decepcionar si te digo que no se conocen datos ciertos sobre los abuelos de Jesús, o de los padres de María, como tu quieras llamarles. Los cuatro evangelistas del Nuevo Testamento no dicen nada sobre ellos, y por lo tanto, ni mucho menos mencionaron sus nombres. Y ahora es probable que te preguntes: "¿y de donde sale que se llamaron Joaquín y Ana?", pues ... de los Evangelios Apócrifos, unas narraciones que quisieron completar datos que faltaban en los Evangelios del Nuevo Testamento y que fueron muy apreciados en Oriente. Los evangelios apócrifos que más narran la vida de los padres de María fueron el "Libro sobre la Natividad de María" y el "Protoevangelio de Santiago". Aunque la Iglesia Católica no acepta los evangelios apócrifos como vía de evangelización, tampoco los ha rechazado en algunos casos para completar la devoción popular, ya que gracias a ellos conocemos por ejemplo el nombre de los Tres Reyes Magos o los ya mencionados nombres de los padres de María. A pesar de ello, siempre se tienen que mirar con lupa. Precisamente, Santiago de la Voráigne, autor medieval de la famosa obra "La Leyenda Dorada" en la que recopilaba la vida de los principales santos, se sirve íntegramente del "Libro sobre la Natividad de María" para explicar la vida de los padres de María. Joaquín y Ana según los textos apócrifos El "Libro sobre la Natividad de María" es un texto que algunos fechan en el siglo IX y se basa en otro libro apócrifo titulado "Evangelio de Pseudo Mateo", este último escrito durante los siglos V-VI. En él se nos explica que Joaquín era de Galilea, del pueblo de Nazaret y que se casó con Ana, natural de Belén. Ambos eran personas justas hasta el punto que para cumplir rectamente la voluntad del Señor, hacían tres partes de lo que ganaban: una la daban para el templo y para los que cuidaban de él, otra para los peregrinos y los pobres, y la tercera se la guardaban para ellos y para su familia. Joaquín y Ana, a pesar del amor y de la felicidad que les unía, no habían tenido hijos durante sus primeros veinte años de matrimonio. Ante tal situación, hicieron una promesa al Señor que consistía en que si les daba un descendiente, lo consagrarían a su servicio. Para obtener tal gracia, todos los años se desplazaban a Jerusalén en las tres fiestas principales. El día de la Fiesta de la Dedicación, Joaquín fue a Jerusalén con los de su tribu y se acercó con los demás al altar para presentar la ofrenda de sus cosechas, pero el sacerdote, al verlo, lo rechazó con gran indignación diciéndole que no tenía derecho a acercarse al altar porque un hombre estéril como él que no había hecho crecer el pueblo de Dios, no podía andar con los que no estaban bajo su misma condición. Cabe decir, que en aquellos tiempos, el pueblo de Israel consideraba como una maldición la esterilidad.Como te puedes imaginar Joaquín quedó muerto de vergüenza, y así lo narra también el evangelio del "Libro sobre la Natividad de María" que explica que ante tal situación injusta, nuestro santo se retiró a las praderas donde estaban los pastores con sus rebaños, sin querer volver a su casa para no exponerse a los desprecios por parte de los paisanos que habían presenciado la escena y oído lo que el sumo sacerdote le había echado en cara. Después de unos meses de gran soledad, se le presentó un ángel de Dios, rodeado de un inmenso resplandor que le comunicó:
"Joaquín, no tengas miedo ni te asustes por mi visión. Has de saber que soy un ángel del Señor. Él me ha enviado a ti para anunciarte que tus plegarias han sido escuchadas y que tus limosnas han subido hasta su presencia. Ha tenido a bien poner sus ojos en tu confusión, después de que llegó a sus oídos el desprecio de esterilidad que injustamente se te dirigía. Dios es verdaderamente vengador del delito, pero no de la naturaleza. Y por eso, cuando tiene a bien cerrar la matriz, lo hace para poder abrirla de nuevo de una manera más admirable y para que quede bien claro que la prole no es fruto de la pasión, sino de la libertad divina".El ángel le pone a Joaquín diferentes ejemplos, como los de Sara que a los 80 años engendró a Isaac, o el de Raquel que tuvo a José. El ángel le comunica que la hija que van a tener llevará por nombre María y que esta vivirá consagrada a Dios desde su niñez en consonancia con el voto que realizaron. El libro apócrifo añade: "... siendo virgen, engendrará a su vez de manera incomparable al Hijo del Altísimo. El nombre de éste será Jesús, porque de acuerdo con sus significado ha de ser el salvador de todos los pueblos". El mismo ángel se apareció después a Ana notificándole su conversación con Joaquín, y ésta salió al encuentro de su esposo que se abrazaron ante la gran alegría.Nota: aunque en el "Libro sobre la Natividad de María" menciona que María habría nacido en Nazaret, otros textos apócrifos señalan la natividad de María en Jerusalén, concretamente en el actual templo dedicado a Santa Ana. Esta última versión, es la más apoyada por la mayoría de historiadores y teólogos.
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