Tracciones. La parte más delgada del hilo en una escuela es el alumno, porro de vago forro rata chabón, por más que haya muchos argumentos en contrario, hoy más que nunca por la proliferación de psicólogos y también de psicópatas que andamos sueltos por esta vida, hay argumentos para rebatir todo desde lo más estúpido de cómo es el tema de calificaciones de separar a discreción lo que está bien de los que está mal, a los más serio como es un abuso moral o sexual a personas de cualquier edad, y la culpa de esto la tienen también los profesores digamos por partes iguales con el alumno, la parte más delgada del hilo en una escuela es el alumno aunque muchas teorías y en algunos casos políticas aplicadas muestren y en apariencia lo contrario porque una cosa es el discurso sobre este cuento y otra muy distinta la realidad cuando el espíritu corporativo de los mayores o mas bien de los que tienen la manija se activa para generar los anticuerpos que puedan avanzar sobre sus estructuras sobre sus presuntos equilibrios. Son buenos todos en la hora de la verdad no hay nadie de arriba que sea malo y encima todos miran para otros lados. Por esto recuerdo siempre con mucho renglón al profesor de física que tuvimos en los setenta en la universidad católica de salta, alanís chis chis sotreta con aires de físico, era un guacho de esos y tal vez los siga siendo porque no tengo datos sobre su deceso ni siquiera sobre su retiro lo que seguro hubiera beneficiado a unas cuantas generaciones de estudiantes de ingeniería que era la facultad donde el tipo enseñaba, alanís chis chis. El tipo me aplazó una seis veces entre que lo conocí y aprobé física dos el último eslabón de esa cadena para mí trunca en mi carrera de ingeniero ya que a partir de ahí abandoné y me dediqué a mi muy querida economía. El tipo realmente era un arbitrario de mierda, dando fórmulas de palanca polea tiro y caída libre que nunca explicaba entonces yo como muchos compañeros que entendíamos las ideas cuando estábamos en clase nos embromábamos después en los exámenes con el pasaje de términos y determinando qué es lo que nos preguntaba en esos repugnantes problemas sin ninguna aplicación que nos ponía. Probablemente siga dando clases, arruinando además de tipos como yo generaciones enteras, tendrá sus premios y reconocimientos de todas las corporaciones que lo protegen, total los alumnos como yo, son todos unos vagos y él como sus compañeros unos divinos. El andará tirando de la polea de su equivocada vida y yo de la mía equivocada también.
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Tuesday, May 18, 2010
tracción
Tracciones. La parte más delgada del hilo en una escuela es el alumno, porro de vago forro rata chabón, por más que haya muchos argumentos en contrario, hoy más que nunca por la proliferación de psicólogos y también de psicópatas que andamos sueltos por esta vida, hay argumentos para rebatir todo desde lo más estúpido de cómo es el tema de calificaciones de separar a discreción lo que está bien de los que está mal, a los más serio como es un abuso moral o sexual a personas de cualquier edad, y la culpa de esto la tienen también los profesores digamos por partes iguales con el alumno, la parte más delgada del hilo en una escuela es el alumno aunque muchas teorías y en algunos casos políticas aplicadas muestren y en apariencia lo contrario porque una cosa es el discurso sobre este cuento y otra muy distinta la realidad cuando el espíritu corporativo de los mayores o mas bien de los que tienen la manija se activa para generar los anticuerpos que puedan avanzar sobre sus estructuras sobre sus presuntos equilibrios. Son buenos todos en la hora de la verdad no hay nadie de arriba que sea malo y encima todos miran para otros lados. Por esto recuerdo siempre con mucho renglón al profesor de física que tuvimos en los setenta en la universidad católica de salta, alanís chis chis sotreta con aires de físico, era un guacho de esos y tal vez los siga siendo porque no tengo datos sobre su deceso ni siquiera sobre su retiro lo que seguro hubiera beneficiado a unas cuantas generaciones de estudiantes de ingeniería que era la facultad donde el tipo enseñaba, alanís chis chis. El tipo me aplazó una seis veces entre que lo conocí y aprobé física dos el último eslabón de esa cadena para mí trunca en mi carrera de ingeniero ya que a partir de ahí abandoné y me dediqué a mi muy querida economía. El tipo realmente era un arbitrario de mierda, dando fórmulas de palanca polea tiro y caída libre que nunca explicaba entonces yo como muchos compañeros que entendíamos las ideas cuando estábamos en clase nos embromábamos después en los exámenes con el pasaje de términos y determinando qué es lo que nos preguntaba en esos repugnantes problemas sin ninguna aplicación que nos ponía. Probablemente siga dando clases, arruinando además de tipos como yo generaciones enteras, tendrá sus premios y reconocimientos de todas las corporaciones que lo protegen, total los alumnos como yo, son todos unos vagos y él como sus compañeros unos divinos. El andará tirando de la polea de su equivocada vida y yo de la mía equivocada también.
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