Aunque el lapislázuli sea raro por estos lugares mi general y además muy caro me suena eso de al que quiera celeste que le cueste y pienso en usted si lo habrá repetido por aquellos años apenas empezando nosotros a repicar de esa república que por entonces apenas comenzaba a serlo defectuosa entonces como ahora, si se lo habrá repetido su excelencia jefe de la milicia de Salta a sus gauchos matreros muchas veces enfrentados con otros soldados y otros gauchos luchando con los infortunios de adentro y de afuera porque de afuera y de lejos vienen los enemigos pero de adentro también porque los hay y hay quienes luchan para defender sus intereses antes que los intereses de los paisanos les dice a sus jinetes renegados, hay traidores vestidos de caballeros les dice como ese que ya le han contado al general que está escondido lejos en el potrero de Linares después de cambiarlo a él por cuántas monedas de oro habrá sido o toneladas de alimentos, allá estará comiendo su buen asado y confabulando buen comerciante mala personas de buenos comerciantes que en ocasiones los mismos militares ungen como inútiles generales cuando faltan hombres y sobran escaramuzas, al que quiera celeste traicioneros mercaderes del honor y de la gloria de los mismos honores y de la misma gloria que no se negocia mariscal de los gauchos con poncho rojo que le cueste, que cada discusión cuesta cada asonada ganada o perdida en especies o en hombres que es lo más impropio, si lo habrá repetido frunciendo el ceño mordiéndose los labios acomodándose el chiripá adornando esas bombachas que le molestan para lo que anda haciendo corriendo en el apuro general buenmozo según el cuento del mujeraje, si se lo habrá dicho a los otros y si se habrá dicho en medio de sus innumerables preocupaciones de ayudar a San Martín de controlar a Olañeta para hablar de sus luchas más recientes de sus imparables guerrillas necesarias para la emancipación de los patriotas que nadie puede asegurar todavía si vale o no vale porque al final por acá se lucha a punta de lanza y en buenos aires con la palabra, gran capitán que se considera desconceptuado de Aráoz en Tucumán porque lo ha culpado de lo que el general no tiene culpa él no se anda con sediciones internas de comerciantes acomodados y godos codiciosos si lo habrá repetido en las jornadas de desazones aunque haya solaces intermedios con damas de sociedad que bailan en lujosos salones y con otras que acompañan a sus parejas pero igual de atrevidas que las otras más disimuladas, si para revolcarse en la cama es más o menos lo mismo, férreo guerrero en medio de los combates ayudando a que la patria vaya dibujándose en el firmamento de las naciones del mundo aunque no se termine de dibujar nunca por un lado se pelea y por el otro se habla demasiado, aunque el lapislázuli sea raro y sea caro como el oro al que quiera celeste que le cueste si lo habrá repetido seguido de cerca por ese torpe de barbarucha que que anda con dolores de cintura de cabalgar horas y horas días enteros para bajar de Yavi a Abra Pampa y de Abra Pampa a San Antonio de los Cobres por sinuosidades y montañas escarpadas, desesperado para entrar por el oeste y en el atardecer en la linda por el tagarete de tineo que en el tiempo se llamará como el general Belgrano un paseo sembrado con cápsulas del fruto rojo como la sangre que se derrama, corre el general por esos días no le respetan siquiera la investidura después de todo la junta lo ha nombrado gobernador de la provincia, la tramoya lo ha pescado medio lejos anda por allá detrás del cabildo cabildeando con una dama ajena y eso trae sus problemas, la noche está muy cerrada y hay muchos ruidos en las calles un tiro unas zamarreadas otro tiro y otro gritos de hombres de su custodia otros alaridos de invasores o de hombres que buscan venganza cubrir la deshonra, la historia desordena, todo corre después de boca en boca llega hasta la calle de la Victoria donde está la sacristía y casi está presto para escaparse por el fondo su hermana lo pelea, si habrá repetido su excelencia al que quiera celeste que le cueste por eso no entiende bien quien lo persigue si barbarucha o el fulano de los cuernos mi general me gusta pensarlo de esta manera sin la solemnidad del riguroso sin el espíritu del díscolo que todo lo descalifica, así mártir y gaucho y pata lana y bravío de las pampas y de los cerros mi general, dos que son enemigos o muchos como etos uno porque defiende a los reyes el otro porque defiende a su hembra, la memoria ordena se pelearán después verdades como personas las defiendan, pero nadie quiere ordenarse yo quiero quedarme en la historia sencillala que uno puede contar en un fogón en el cerro la que uno transporta, por la calle de la amargura escapa el valiente general ya lo han herido me gusta pensar que ahí nomás donde dicen los lengudos no en donde dice la historia de los libros en los que se habla de su diabetes y él sobreponiéndose a la fiebre sobre su jaca que galopa por esa calle que será de su compatriota Balcarce, del campo de la cruz al paraje de la cruz muriendo como muere cualquiera mi general, creyendo en la gloria crucificado descreyendo del olvido.
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Wednesday, May 12, 2010
matrero
Aunque el lapislázuli sea raro por estos lugares mi general y además muy caro me suena eso de al que quiera celeste que le cueste y pienso en usted si lo habrá repetido por aquellos años apenas empezando nosotros a repicar de esa república que por entonces apenas comenzaba a serlo defectuosa entonces como ahora, si se lo habrá repetido su excelencia jefe de la milicia de Salta a sus gauchos matreros muchas veces enfrentados con otros soldados y otros gauchos luchando con los infortunios de adentro y de afuera porque de afuera y de lejos vienen los enemigos pero de adentro también porque los hay y hay quienes luchan para defender sus intereses antes que los intereses de los paisanos les dice a sus jinetes renegados, hay traidores vestidos de caballeros les dice como ese que ya le han contado al general que está escondido lejos en el potrero de Linares después de cambiarlo a él por cuántas monedas de oro habrá sido o toneladas de alimentos, allá estará comiendo su buen asado y confabulando buen comerciante mala personas de buenos comerciantes que en ocasiones los mismos militares ungen como inútiles generales cuando faltan hombres y sobran escaramuzas, al que quiera celeste traicioneros mercaderes del honor y de la gloria de los mismos honores y de la misma gloria que no se negocia mariscal de los gauchos con poncho rojo que le cueste, que cada discusión cuesta cada asonada ganada o perdida en especies o en hombres que es lo más impropio, si lo habrá repetido frunciendo el ceño mordiéndose los labios acomodándose el chiripá adornando esas bombachas que le molestan para lo que anda haciendo corriendo en el apuro general buenmozo según el cuento del mujeraje, si se lo habrá dicho a los otros y si se habrá dicho en medio de sus innumerables preocupaciones de ayudar a San Martín de controlar a Olañeta para hablar de sus luchas más recientes de sus imparables guerrillas necesarias para la emancipación de los patriotas que nadie puede asegurar todavía si vale o no vale porque al final por acá se lucha a punta de lanza y en buenos aires con la palabra, gran capitán que se considera desconceptuado de Aráoz en Tucumán porque lo ha culpado de lo que el general no tiene culpa él no se anda con sediciones internas de comerciantes acomodados y godos codiciosos si lo habrá repetido en las jornadas de desazones aunque haya solaces intermedios con damas de sociedad que bailan en lujosos salones y con otras que acompañan a sus parejas pero igual de atrevidas que las otras más disimuladas, si para revolcarse en la cama es más o menos lo mismo, férreo guerrero en medio de los combates ayudando a que la patria vaya dibujándose en el firmamento de las naciones del mundo aunque no se termine de dibujar nunca por un lado se pelea y por el otro se habla demasiado, aunque el lapislázuli sea raro y sea caro como el oro al que quiera celeste que le cueste si lo habrá repetido seguido de cerca por ese torpe de barbarucha que que anda con dolores de cintura de cabalgar horas y horas días enteros para bajar de Yavi a Abra Pampa y de Abra Pampa a San Antonio de los Cobres por sinuosidades y montañas escarpadas, desesperado para entrar por el oeste y en el atardecer en la linda por el tagarete de tineo que en el tiempo se llamará como el general Belgrano un paseo sembrado con cápsulas del fruto rojo como la sangre que se derrama, corre el general por esos días no le respetan siquiera la investidura después de todo la junta lo ha nombrado gobernador de la provincia, la tramoya lo ha pescado medio lejos anda por allá detrás del cabildo cabildeando con una dama ajena y eso trae sus problemas, la noche está muy cerrada y hay muchos ruidos en las calles un tiro unas zamarreadas otro tiro y otro gritos de hombres de su custodia otros alaridos de invasores o de hombres que buscan venganza cubrir la deshonra, la historia desordena, todo corre después de boca en boca llega hasta la calle de la Victoria donde está la sacristía y casi está presto para escaparse por el fondo su hermana lo pelea, si habrá repetido su excelencia al que quiera celeste que le cueste por eso no entiende bien quien lo persigue si barbarucha o el fulano de los cuernos mi general me gusta pensarlo de esta manera sin la solemnidad del riguroso sin el espíritu del díscolo que todo lo descalifica, así mártir y gaucho y pata lana y bravío de las pampas y de los cerros mi general, dos que son enemigos o muchos como etos uno porque defiende a los reyes el otro porque defiende a su hembra, la memoria ordena se pelearán después verdades como personas las defiendan, pero nadie quiere ordenarse yo quiero quedarme en la historia sencillala que uno puede contar en un fogón en el cerro la que uno transporta, por la calle de la amargura escapa el valiente general ya lo han herido me gusta pensar que ahí nomás donde dicen los lengudos no en donde dice la historia de los libros en los que se habla de su diabetes y él sobreponiéndose a la fiebre sobre su jaca que galopa por esa calle que será de su compatriota Balcarce, del campo de la cruz al paraje de la cruz muriendo como muere cualquiera mi general, creyendo en la gloria crucificado descreyendo del olvido.
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