De barro somos. No se considera vieja ni tonta la mujer de nombre Ana como la madre de la santa de los marineros y también del buen aire que sirve para impulsar las carabelas de los marineros con los que llegó hasta estas costas de todos los marineros que navegan con sus barcos por los mares y los océanos que van conociendo mientras registran latitudes en papiros y en complicados cuadrantes, no se considera ninguna de las cosas aunque le dicen que tiene luenga la lengua que se burlan los varones que andan en esta misma aventura con ella crueles como cualquiera, los padres que perdió habrán sido simples criados de los criados de uno de los criados más importantes del rey pero ella ha sabido hacerse de dignidad a puro golpes y tropezones sin ser un gentilhombre, no es ninguna estúpida y ya bien se ha dado cuenta que si bien los hombres parecen poderosos por varias cosas como el dinero portentosos no lo son y así como suben hasta la gloria bajan hasta las vulgaridades en las que andan todos los que se mezclan en guerras o se contagian las plagas o las enfermedades, como ellos mismos ahora que llevan mucho tiempo tratando de recomponer lo que se descompone todos los días, comiendo pastos aflojando en agua hervida la suela de las botas o de los zapatos haciendo barro con el barro de la orilla del río para levantar un muro y protegerse un poco de esos salvajes que vienen a descalabrar y a molestar a cada rato como si ellos tuvieran algo para darles salvajes también impiadosos como sus marinos que no se compadecen con los propios compañeros moribundos o enfermos, compasiva no se considera ni tonta ni vieja ni fea la mujer que dice si los salvajes de adentro son mejor o peor que los salvajes de afuera es posible que se vaya con ellos y a ella los de adentro del fuerte la van a respetar porque le andan diciendo cosas para hacerse los vivos pidiendo que ella los considere en sus mercedes y después la terminan violando de a dos o de a tres como a cualquiera de su compañeras que son pocas para los muchos tipos sifilíticos y alzados que la rodean, no se considera ni vieja ni tonta ni fea ni enferma porque con la gracia de dios se viene salvando y no tendrá registros de sus antepasados como las anotaciones que llevan muchas de las personas que la rodean pero sabe defenderse sola desde que se acuerda desde cuando hace como diez años unos moros mataron a la familia y le enseñaron a la fuerza sin preguntarle que hay que abrir las piernas cuando lo piden tipos con muchas fuerzas, y no tendrá como los otros contabilidades de antepasados de nombres y de apellidos que llevan muchos duques y condes y hasta ese monarca o emperador que anda tratando de siervos a todo el mundo de memoria y escribiendo capitulaciones para que la gente se junte en aventuras y se vaya de viaje a esas indias de donde vienen las noticias que están merodeando los portugueses y los franceses esas tierras queriendo alzarse con las riquezas aunque los que conocen dicen que son majaderías que hacen correr esos indios comedidos y aprovechadores porque a ellos les convienen que vayan y vengan porque les gustan las cosas que tienen, bestias como las bestias de sus compañeros que son como las ratas o los ratones que disparan lejos para que no se los coman ni los de adentro ni los de afuera de eso que se parece a un baluarte que entre todos mantienen. No se considera ninguna de esa cosas que dicen por eso va y viene mientras atiende a los enfermos y moribundos llevando cuencos con barro para levantar las paredes salvadoras las que los separan de salvajes y de otras alimañas que hay en varias leguas a la redonda, un día detrás del otro luengo los días como las leguas un mes detrás del otro año tras año sobreviviendo y cuidando a los niños que vienen para cumplir con aquello que del barro venimos y al barro volvemos. No se considera vieja ni tonta ni fea ni enferma la mujer llena de gracia bondadosa y al final no sabe con quién quedarse a vivir porque de ir y venir pregunta quién es más salvaje si los que están con ella o los que los vienen a mirar que se llegan hasta detrás de la paredes para hostigar y apedrear todo el tiempo como si tuvieran algo para quitarles.
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Saturday, May 29, 2010
kilómetro cero
De barro somos. No se considera vieja ni tonta la mujer de nombre Ana como la madre de la santa de los marineros y también del buen aire que sirve para impulsar las carabelas de los marineros con los que llegó hasta estas costas de todos los marineros que navegan con sus barcos por los mares y los océanos que van conociendo mientras registran latitudes en papiros y en complicados cuadrantes, no se considera ninguna de las cosas aunque le dicen que tiene luenga la lengua que se burlan los varones que andan en esta misma aventura con ella crueles como cualquiera, los padres que perdió habrán sido simples criados de los criados de uno de los criados más importantes del rey pero ella ha sabido hacerse de dignidad a puro golpes y tropezones sin ser un gentilhombre, no es ninguna estúpida y ya bien se ha dado cuenta que si bien los hombres parecen poderosos por varias cosas como el dinero portentosos no lo son y así como suben hasta la gloria bajan hasta las vulgaridades en las que andan todos los que se mezclan en guerras o se contagian las plagas o las enfermedades, como ellos mismos ahora que llevan mucho tiempo tratando de recomponer lo que se descompone todos los días, comiendo pastos aflojando en agua hervida la suela de las botas o de los zapatos haciendo barro con el barro de la orilla del río para levantar un muro y protegerse un poco de esos salvajes que vienen a descalabrar y a molestar a cada rato como si ellos tuvieran algo para darles salvajes también impiadosos como sus marinos que no se compadecen con los propios compañeros moribundos o enfermos, compasiva no se considera ni tonta ni vieja ni fea la mujer que dice si los salvajes de adentro son mejor o peor que los salvajes de afuera es posible que se vaya con ellos y a ella los de adentro del fuerte la van a respetar porque le andan diciendo cosas para hacerse los vivos pidiendo que ella los considere en sus mercedes y después la terminan violando de a dos o de a tres como a cualquiera de su compañeras que son pocas para los muchos tipos sifilíticos y alzados que la rodean, no se considera ni vieja ni tonta ni fea ni enferma porque con la gracia de dios se viene salvando y no tendrá registros de sus antepasados como las anotaciones que llevan muchas de las personas que la rodean pero sabe defenderse sola desde que se acuerda desde cuando hace como diez años unos moros mataron a la familia y le enseñaron a la fuerza sin preguntarle que hay que abrir las piernas cuando lo piden tipos con muchas fuerzas, y no tendrá como los otros contabilidades de antepasados de nombres y de apellidos que llevan muchos duques y condes y hasta ese monarca o emperador que anda tratando de siervos a todo el mundo de memoria y escribiendo capitulaciones para que la gente se junte en aventuras y se vaya de viaje a esas indias de donde vienen las noticias que están merodeando los portugueses y los franceses esas tierras queriendo alzarse con las riquezas aunque los que conocen dicen que son majaderías que hacen correr esos indios comedidos y aprovechadores porque a ellos les convienen que vayan y vengan porque les gustan las cosas que tienen, bestias como las bestias de sus compañeros que son como las ratas o los ratones que disparan lejos para que no se los coman ni los de adentro ni los de afuera de eso que se parece a un baluarte que entre todos mantienen. No se considera ninguna de esa cosas que dicen por eso va y viene mientras atiende a los enfermos y moribundos llevando cuencos con barro para levantar las paredes salvadoras las que los separan de salvajes y de otras alimañas que hay en varias leguas a la redonda, un día detrás del otro luengo los días como las leguas un mes detrás del otro año tras año sobreviviendo y cuidando a los niños que vienen para cumplir con aquello que del barro venimos y al barro volvemos. No se considera vieja ni tonta ni fea ni enferma la mujer llena de gracia bondadosa y al final no sabe con quién quedarse a vivir porque de ir y venir pregunta quién es más salvaje si los que están con ella o los que los vienen a mirar que se llegan hasta detrás de la paredes para hostigar y apedrear todo el tiempo como si tuvieran algo para quitarles.
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