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Sunday, April 18, 2010

supersticiones


Cuestiones de familia. Para los niños fue una referencia borrosa que quedara en los cuentos que escucharon una y otra vez porque esa era casi toda su vida después de la escuela y las obligaciones menores, escucharlos a los más grandes en los atardeceres o en las noches contar de sus andanzas de sus corajes y de sus profundos miedos cuando después de cumplir los turnos en las fábricas se juntaran y se mamaran para eso, para los niños fue un poco más que escalofríos más o menos importantes que enfriaban la espalda y la nuca, motivo de acaloradas en los inviernos que no eran rigurosos o el porqué de los fríos intensos instantáneos en los veranos tórridos, para los niños fue un monstruo no avistado que cuando se nombrara en las leyendas remontara en los remordimientos o en las pesadillas a pensar en los padres en el hermano en un tío, una mole deformada defectuosa una mórbida criatura lograda de parches que disimulan defectos físicos, bastón para la cojera lentes oscuros para el ojo vaciado ropar grande para la joroba o la hernia, para los niños los argumentos que se escucharan fue una reminiscencia para ellos de dudas a las sorpresas a que los pesquen desprevenidos, por cargos de conciencia en niños inquietos por travesuras no saldadas con palizas o por la sensación de estar abandonados a las propia suerte en las noches tormentosas, para los niños fue una confusión un nombre familiar, quizás un intermedio entre el Drácula y el Frankenstein de las matinés además de los ojos saltones la baba en la boca la giba importante que además de tullido podría correr para alcanzarlos a esos niños que en algunas noches no dormían a raíz de esas charlas. Para los obreros fue un perro oscuro de color negro brillante de brillo sedoso, ojos negros y oscuros como el pelo pero eso sí de colmillos muy blancos que siempre se divisaran en las noches especialmente después de medianoche en los pasillos de las fábricas en los recovecos de los depósitos cerca de los hornos de cocción de los productos que fueran salieran de la caña de azúcar, de las plantas destiladores de las usinas termoeléctricas y de cualquier rincón en los que se pudiera andar solitario porque era muy raro que apareciera cuando eran dos o mas de dos los trabajadores, dos almas en compañía o más almas andando juntas hacían que se evitara encontrarlo, para los obreros fue un perro en realidad como cualquiera pero diferente en esto de ser la reencarnación de Satanás en esto de ser maligno porque habrá que ser maligno andar metiéndose con gente humilde y honesta y no con gente rica y deshonesta, de ese Lucifer que no se deja de molestar con todos los años que pasan uno tras otro de ciento veinte cosechas viendo de hacer pisar el palito de algunos pecadores, para los obreros fue el Belcebú que llevara al averno por lo menos a un compañero por año un antropófago insaciable que encima busca compañeros como si no pudiera comerse a los empleados, un tipo troglodita que encima está bien con los patrones. Para ellos también fue un voraz consumidor insatisfecho y lleno de pretensiones porque eso de guardarle generación tras generación el mejor cuarto de la sala suena a demasiado, una habitación con todas las comodidades del confort de ricos una exageración de aquellas, para ellos fue funcional porque lo que retorna es inmensamente más grande, en partidas de naipes en clubes lujosos tenis en canchas de ladrillo y bailes en salones suntuosos, mucho más que los gastos que significan atenderlo cada día de cada año de cada década de cada siglo, para ellos fue el familiar.

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