
Malas noticias. Como otros pero diferente a los otros con los que no se junta, él es el jefe y el jefe no intima con los empleados, él tiene un nombre y un apellido que siempre otros usan de ejemplo pero para todos es el Sr. Pérez lo aclaró el mismo el día que lo pusieron en funciones en la oficina de personal en la que él si es por su experiencia dice no se puede dar ni un mínimo de confianza a nadie, el trabajo con gente es el más insalubre que hay de todos los trabajos posibles, no hay animal más miserable que el ser humano mucho más cuando se encuentra en situaciones laborales la mugre aparece en todos lados y mucho más cuando esas situaciones remontan a algún escándalo gremial a algún accidente de trabajo o cualquier otra circunstancia difícil y peliaguda, cuando tiene la oportunidad los alecciona que se debe ser buen empleado y que ellos deben transmitir que es importante que haya obreros ejemplares que siempre hay que andar con buenas noticias, siempre hay tiempo para que aparezca la roña dice con sarcasmo y la porquería aparece en todos lados, entonces son buenas las buenas noticias más que nada para los dueños y entonces esas serán también buenas noticias para ellos que recibirán gratificaciones, los tipos son amables y sumisos hasta que consiguen el trabajo después son taimados traicioneros ladinos o díscolos según los sinónimos que van incorporando los patrones con el paso del tiempo cada vez que vienen de casa central a dejar algunas ordenes, a llevarse las buenas noticias mientras depende de él a él le gustan las buenas noticias o las noticias que no lo dejan mal parado con los patrones. Como muchos él tiene un nombre y un apellido que se usan como Juan Pérez cuando cualquiera quiere mencionar a cualquiera señalando al mismo tiempo que no importa el nombre sino las actitudes o las acciones de las que se está por hablar, cuando despectivamente se dice pongamos que Juan Pérez como si Juan Pérez fuera un nombre de morondanga y el asunto del que se está por hablar fuera más importante que la persona aunque él mismo lo haya expresado en reuniones con el personal que el individuo la persona que está detrás del número frío de un legajo debe ser tratada con el mayor respeto que se puede y especialmente sin perder la distancia porque a los tipos se le da la mano y están agarrándose hasta de los codos. Como otros él se llama así y tiene una familia común de tres hijas mujeres que son mayorcitas y el varón que llegó después de unos años pero que él cuida más que a todos la luz de sus ojos él lo declara porque vino sin que lo imaginara siempre desde muy chico a él se le puso eso que hay que prolongar el apellido así pase el tiempo y las hijas se casan y pasan a llevar el apellido de los maridos salvo que se separen, a pesar que no le gusta eso de entrar en confianzas con la gente de la oficina ha comentado sobre el tema porque es más fuerte que él andar presumiendo sobre ese niño sobre la continuidad de su nombre y de su apellido ahora que se está volviendo veterano porque no le gusta andar reconociendo que se está volviendo un viejo de mierda como se ha enterado que le andan diciendo los insolentes más jóvenes que no descubre quienes son porque si los descubre los hace echar y ya sabrán si se andan acordando. Y mientras espera las noticias de la empresa de las otras áreas para ayudar con la liquidación de los sueldos del mes seguir los ausentismos esperando buenas noticias de todos los lados que le interesan, ese es su nombre y así cuenta para su familia mientras que su secretaria se le acerca pálida para avisarle que el niño ha tenido un grave accidente, un accidente que se le ocurre más que grave mientras se descompone mirando las caras de los demás los ojos fijos en él esperando probablemente tan poco como él mismo. Con un revolver dice la mujer a él que ya está pálido gélido inmóvil con todas sus estanterías abajo sin reacciones así él también se pregunta como todos los que están que son iguales a él que son diferentes cuán grave será lo que le están queriendo decir lo que le están diciendo del revolver de ese revolver que siempre deja escondido entre sus cosas y en la mesa de luz de su casa. Así callado sin fuerzas en las piernas presiente que hoy las noticias son regulares así de malas que pueden llevarlo a que no le importe a partir de ahora de ninguna ni las de los malos ni las de los buenos augurios.
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