Pages

Sunday, April 04, 2010

leyes más que naturales


Cadenas de mando.
Ni mi madre fue la virgen María ni yo fui el niño Jesús pero sí hicimos cada uno lo posible por abonar nuestro amor y ayudarnos en las partes más difíciles del camino que nos tocó hacer juntos hasta que un día eso no fue más. Ella me daba órdenes que casi siempre bajaban de mi padre, yo las obedecía lo mejor que podía y ponía todo mi empeño en bajarlas lo mejor posible a mi hermano menor que precisamente era muy inquieto es decir que tampoco él era un niño probo. El día que salimos a cazar loros con el grupo de amigos mi madre se fue en recomendaciones para que volviéramos como estábamos yéndonos completos íntegros sin novedades de ninguna naturaleza que la obligaran a ella a escuchar los largos discursos del viejo cuyo repetido final era que la puteaba de arriba abajo, una bendita cadena de instrucciones viendo de explicarme, puede ser que por enésima vez porque yo me acordaba de muchas parecidas y de mucho antes, que ella tomaba algunas decisiones en nuestros beneficio y de las cuales no siempre mi padre se enteraba así que si había sucesos en el medio esas primicias se transformaban como yo ya debía imaginármelo en inmediatos disgustos y dolores de cabeza en otra bendita o maldita cadena para ella y especialmente en improperios esas calumnias que a ella le dolían y a mi padre le salían con una facilidad pasmosa, condiciones de vínculo y ataderos desazones y mortificaciones como consecuencia de los reclamos y las denotaciones de mi padre sin poder ayudarla o ponerme de su lado de ninguna manera. Fue en un santiamén que pasó en la expedición que emprendimos, cazadores de loros cazadores furtivos cazados por la sorpresa sin aprender de esos que dicen que a las armas las carga el diablo ese día efectivamente cargó la escopeta de uno de los flacos y por error un disparo con su aire comprimido y una bala entró y salió sin tocar un solo hueso por el muslo de la pierna de mi hermano, grave por la distancia para los primeros auxilios y la edad que teníamos, nada grave teniendo en cuenta que se trataba sólo de un agujero en la carne. Hicimos después lo que debimos torniquetes entablillados ligaduras de emergencias entablados y esas cosas hicimos lo que debimos hacer para después contar con las nuevas exageraciones mentiras de los cazadores mentirosos como todos los cazadores que fuimos de unos pocos y unos tristes loros que después tiramos a la basura mientras agrandamos la aventura. No le pude explicar los pormenores a ella pero me sirvió para empezar a comprender algo que nunca terminé de comprender y es que bien la noticia desde abajo hacia arriba anda rápido si se trata de algo grave como esa vez que terminó en una de esas puteadas que algunos llaman de antología de quién a quién acá he contado, y es que bien de arriba bajan las ordenes y maldiciones para abajo, igual que en un gallinero en el que los de arriba van cagando a los que se encuentran más abajo y así sucesivamente, y que si alguna vez uno de los que están abajo sube hasta arriba y hace los mismo con la ley de gravedad, en realidad se prueba otra ley que hasta parece natural y es que siempre hay alguien que caga y obviamente alguien cagado en las cadenas de mando.

No comments:

Post a Comment