Juramentos hipocráticos. El es un médico exitoso desde el día que en presencia de sus padres que también lo fueron lo son y serán dijo como otros muchos en esos juramentos masivos que se impusieron hace unos años en la facultad por el exceso de gente dijo juro por Apolo sin saber muy bien quien es Apolo porque nunca le gustaron esas materias raras que hacen perder el tiempo y porque él lo asocia con algo de la pinta porque una vez escuchó a una de esas compañeras calentonas que tuvo decir de un compañero que era bello como ese tipo dijo juro por el Médico y Esculapio y por Hygeia y Panacea y por todos los dioses y diosas, poniéndolos de jueces, como siempre como jueces de qué pensando en las pelotudeces que se inventan porque los muertos no pueden ser jueces de nadie ni en ninguna circunstancia tal vez en su memoria pero si no se sabe ni quienes son entonces es al vicio todo compromiso, él es un médico exitoso desde ese día glorioso que dio el gusto a todos los que lo quieren y juró fuerte diciendo que éste mi juramento y que este cargo será cumplido hasta donde tenga poder y discernimiento, en eso no reparó cuando fue la cosa por eso ahora por ahí duda por no haber pensado en los límites en los suyos en los de él como médico en los suyos en relación al juicio de los otros que son jefes o subordinados porque como todo médico exitoso tiene clínica y cátedras en los institutos oficiales y desde hace unos años con otros comenzó también en la iniciativa privada, después de darse cuenta que hay enfermos pobres y ricos, sin decirlo a nadie que los enfermos pobres se mueren más rápido que los enfermos ricos que eso es lo que dicen las estadísticas que nadie revisa. EL es un médico ganador desde que dijo hago este voto por aquel quien me enseñó este arte, le estimaré lo mismo que a mis padres; él participará de mi mantenimiento y si lo desea participará de mis bienes. Consideraré su descendencia como mis hermanos, enseñándoles este arte sin cobrarles nada, si ellos desean aprenderlo, un juramento que lo enaltece así pasen los años y siga sin entender nada de cómo es el traspaso de la ciencia y el traspaso de patrimonios entre gente que precisamente no es desprendida. Pero ha construido su vida personal está criando sus hijos se ha capacitado mucho desde aquella vez en que públicamente expresó que instruiré por precepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos del que me enseñó a mí y a los discípulos unidos por juramento y estipulación, de acuerdo con la ley médica, y no a otras personas, aunque en realidad a la gente presente nada le interesara de todos aquellas palabras apurada como andaba por sacar las fotos familiares con los diplomas desplegados y también las galas porque se trató de un día importante y entonces todos se tiraron el ropero encima, él es un médico un doctor brillante y lúcido que fue pasando por todos los niveles de las escalas en las que estuvo, de simple residente a director del hospital en el que está y quiere llegar a ministro porque siempre dice ante los que lo quieren escuchar que las funciones de uno no terminan nunca y juega sanamente con aquello que como otros habrá dicho de llevaré adelante ese régimen, cuál régimen será les pregunta a veces a sus sorprendidos alumnos en la facultad, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos, y cuál o cómo se determina el beneficio de los enfermos no lo dice pero se contradice porque por ese tema declara en la intimidad de las reuniones académicas o profesionales a veces que el beneficio puede ser la muerte algunas veces y otras en otras oportunidades la vida, sí así de extremas sus consideraciones, y les apartará del perjuicio y el terror. El es un médico exitoso que vuela por las alturas intelectuales investigando pero que siempre está con los pies sobre la tierra que permanentemente recibe informes y decide en el curioso balance del hospital que suma camas con los enfermos y que resta camas con los que se curan o los que se mueren con ello algunas veces se entristece y otras debe ser fuerte porque hay que decidir sobre la procedencia que un enfermo se muera o deba seguir vivo y él tiene la chapa que sirve para barajar ordenes como si fueran naipes o el azar mismo a sus subordinados o señas porque estas cuestiones rutinarias las resuelven casi todos los días, y a nadie daré una droga mortal aun cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no daré a ninguna mujer pesarios abortivos. Pasaré mi vida y ejerceré mi arte en la inocencia y en la pureza, habrá dicho allá cuando joven cuando no sabía todavía sobre las miserias de los mismos hombres que son buenos mientras no tienen presiones pero que son el colmo y peor que los animales cuando las tienen como se ve que se comportan cuando necesitan un transplante como si fuera tarea fácil conseguir un órgano o un donante, él es un médico célebre que en esa oportunidad de la graduación habrá dicho no cortaré a nadie ni siquiera a los calculosos, dejando el camino a los que trabajan en esa práctica, a cualesquier casa que entre, iré por el beneficio de los enfermos, absteniéndome de todo error voluntario y corrupción, y de lascivia con las mujeres u hombres libres o esclavos, eso la corrupción que no es porque todos saben que los sueldos que pagan en salud pública no alcanzan para nada y entonces hay que trabajar en clínicas privadas, porque todos saben que hay que cuidarse de la voluptuosidad de algunas minas que vienen a los consultorios entregadas, y algún que otro boludo sin plata que ofrece la mujer o la hija por lo que supuestamente se le vende que es una curación muy costosa y guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deban ser públicos, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas ahora, si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los frutos de la vida y el arte sean míos, que sea siempre honrado por todos los hombres y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro, justo como ahora médico celebérrimo que le acaba de hacer un guiño al colega jefe en la sala en la que se encuentra el viejo de setenta y pico con una septisemia importante pocas ganas de lucharla y cuyos familiares no vienen ni a verlo, un guiño que el otro entiende que es para que lo desconecte o lo inyecte él sabrá lo que corresponde y lo deje entrar en la paz de la gloria que el hombre se estará imaginando, él que es un médico exitoso comprende como ese jefe que están necesitando camas en el hospital y él es un director exigente.
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Sunday, April 25, 2010
hipocresías hipócraticas
Juramentos hipocráticos. El es un médico exitoso desde el día que en presencia de sus padres que también lo fueron lo son y serán dijo como otros muchos en esos juramentos masivos que se impusieron hace unos años en la facultad por el exceso de gente dijo juro por Apolo sin saber muy bien quien es Apolo porque nunca le gustaron esas materias raras que hacen perder el tiempo y porque él lo asocia con algo de la pinta porque una vez escuchó a una de esas compañeras calentonas que tuvo decir de un compañero que era bello como ese tipo dijo juro por el Médico y Esculapio y por Hygeia y Panacea y por todos los dioses y diosas, poniéndolos de jueces, como siempre como jueces de qué pensando en las pelotudeces que se inventan porque los muertos no pueden ser jueces de nadie ni en ninguna circunstancia tal vez en su memoria pero si no se sabe ni quienes son entonces es al vicio todo compromiso, él es un médico exitoso desde ese día glorioso que dio el gusto a todos los que lo quieren y juró fuerte diciendo que éste mi juramento y que este cargo será cumplido hasta donde tenga poder y discernimiento, en eso no reparó cuando fue la cosa por eso ahora por ahí duda por no haber pensado en los límites en los suyos en los de él como médico en los suyos en relación al juicio de los otros que son jefes o subordinados porque como todo médico exitoso tiene clínica y cátedras en los institutos oficiales y desde hace unos años con otros comenzó también en la iniciativa privada, después de darse cuenta que hay enfermos pobres y ricos, sin decirlo a nadie que los enfermos pobres se mueren más rápido que los enfermos ricos que eso es lo que dicen las estadísticas que nadie revisa. EL es un médico ganador desde que dijo hago este voto por aquel quien me enseñó este arte, le estimaré lo mismo que a mis padres; él participará de mi mantenimiento y si lo desea participará de mis bienes. Consideraré su descendencia como mis hermanos, enseñándoles este arte sin cobrarles nada, si ellos desean aprenderlo, un juramento que lo enaltece así pasen los años y siga sin entender nada de cómo es el traspaso de la ciencia y el traspaso de patrimonios entre gente que precisamente no es desprendida. Pero ha construido su vida personal está criando sus hijos se ha capacitado mucho desde aquella vez en que públicamente expresó que instruiré por precepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos del que me enseñó a mí y a los discípulos unidos por juramento y estipulación, de acuerdo con la ley médica, y no a otras personas, aunque en realidad a la gente presente nada le interesara de todos aquellas palabras apurada como andaba por sacar las fotos familiares con los diplomas desplegados y también las galas porque se trató de un día importante y entonces todos se tiraron el ropero encima, él es un médico un doctor brillante y lúcido que fue pasando por todos los niveles de las escalas en las que estuvo, de simple residente a director del hospital en el que está y quiere llegar a ministro porque siempre dice ante los que lo quieren escuchar que las funciones de uno no terminan nunca y juega sanamente con aquello que como otros habrá dicho de llevaré adelante ese régimen, cuál régimen será les pregunta a veces a sus sorprendidos alumnos en la facultad, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos, y cuál o cómo se determina el beneficio de los enfermos no lo dice pero se contradice porque por ese tema declara en la intimidad de las reuniones académicas o profesionales a veces que el beneficio puede ser la muerte algunas veces y otras en otras oportunidades la vida, sí así de extremas sus consideraciones, y les apartará del perjuicio y el terror. El es un médico exitoso que vuela por las alturas intelectuales investigando pero que siempre está con los pies sobre la tierra que permanentemente recibe informes y decide en el curioso balance del hospital que suma camas con los enfermos y que resta camas con los que se curan o los que se mueren con ello algunas veces se entristece y otras debe ser fuerte porque hay que decidir sobre la procedencia que un enfermo se muera o deba seguir vivo y él tiene la chapa que sirve para barajar ordenes como si fueran naipes o el azar mismo a sus subordinados o señas porque estas cuestiones rutinarias las resuelven casi todos los días, y a nadie daré una droga mortal aun cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no daré a ninguna mujer pesarios abortivos. Pasaré mi vida y ejerceré mi arte en la inocencia y en la pureza, habrá dicho allá cuando joven cuando no sabía todavía sobre las miserias de los mismos hombres que son buenos mientras no tienen presiones pero que son el colmo y peor que los animales cuando las tienen como se ve que se comportan cuando necesitan un transplante como si fuera tarea fácil conseguir un órgano o un donante, él es un médico célebre que en esa oportunidad de la graduación habrá dicho no cortaré a nadie ni siquiera a los calculosos, dejando el camino a los que trabajan en esa práctica, a cualesquier casa que entre, iré por el beneficio de los enfermos, absteniéndome de todo error voluntario y corrupción, y de lascivia con las mujeres u hombres libres o esclavos, eso la corrupción que no es porque todos saben que los sueldos que pagan en salud pública no alcanzan para nada y entonces hay que trabajar en clínicas privadas, porque todos saben que hay que cuidarse de la voluptuosidad de algunas minas que vienen a los consultorios entregadas, y algún que otro boludo sin plata que ofrece la mujer o la hija por lo que supuestamente se le vende que es una curación muy costosa y guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deban ser públicos, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas ahora, si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los frutos de la vida y el arte sean míos, que sea siempre honrado por todos los hombres y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro, justo como ahora médico celebérrimo que le acaba de hacer un guiño al colega jefe en la sala en la que se encuentra el viejo de setenta y pico con una septisemia importante pocas ganas de lucharla y cuyos familiares no vienen ni a verlo, un guiño que el otro entiende que es para que lo desconecte o lo inyecte él sabrá lo que corresponde y lo deje entrar en la paz de la gloria que el hombre se estará imaginando, él que es un médico exitoso comprende como ese jefe que están necesitando camas en el hospital y él es un director exigente.
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