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Sunday, March 28, 2010

de corrido



Cuento de corrido
Restando las fiestas de fin de año y los carnavales la gente se alborotaba mucho en el pueblo dos veces al año, conversaba, presumía se casaba y poco se peleaba. Una salva de bombas a la mañana como la de las fecha patrias servía para que todo el mundo despertara, y los fuegos artificiales iluminaban el cielo, mientras todos se comunicaban con todos menos ella y yo.
Una vez para el doce de octubre, que no era una fecha que se pudiera ignorar porque no solamente se festejaba el día de la raza sino también algunas otras cuestiones, por ejemplo muchos sabían que se habían inaugurado dos sindicatos, uno de trabajadores otro de empleados, en algún doce de octubre de algún año y entonces eso también se recordaba además de lo de Colón y las carabelas que con eso nos volvían locos en la escuela, a propósito algún doce de octubre también una escuela se había inaugurado con bombos y platillos y creo que alguna de las salas del hospital del ingenio que le llamaban, así que el doce de octubre después de festejos que abarcaban unos cuatro o cinco días previos, y con tantos motivos a la vista terminaba con un baile que era de gala para todos en el club social y recreativo de los trabajadores, en una milonga donde Don Jorge Ardú y su orquesta interpretaban tangos y también tarantelas y otros temas. La gente se conocía, charlaba se tocaba, chapaba. Menos ella y yo.
Otra vez para la fiesta de la virgen, juro que no puedo jurar de la fecha pero era en algún día del año de unos trescientos sesenta y cinco días y lo que sí se que orienta, es que la virgencita era la virgencita del valle, así que el festejo debe haber sido por esos días en que se honra a esa patrona. También por ella la cosa empezaba tres o cuatro días antes y terminaba por lo menos dos después cuando se devolvían mesas y sillas prestadas, favores y otras vituallas que todos sin excepción cambiaban. En esta ocasión la iglesia era adornada por adentro y por afuera, una hermosa capilla construida con piedra y mármoles muy lindos que le daban un aspecto rústico a la fachada y señorial al interior donde estaban el púlpito y los bancos que utilizaban los fieles. En esa fecha también todos se relacionaban. Menos ella y yo que no nos comunicamos que nunca nos dijimos una palabra.
Aunque por mucho de ese tiempo fui niño y por lo cual no tenía noción de qué era comunicarse, me encantaba participar en todos los eventos que se hacían, especialmente en las quermeses porque me divertía mucho y en los desfiles. Porque para que haya desfiles venía una banda de música de otro pueblo, y en la banda venía ella, una princesa que solamente yo miraba mientras ella me miraba, yo esperaba ansioso esos momentos del año sólo para contemplarla lo mismo que estoy seguro cabía ella conmigo Mucho tiempo ha pasado de eso, pero no dejo de pensar que debería haber hablado un poco o ella podría haberme hablado, tantos lo hacían que hubiéramos pasado desapercibidos después de todo también festejábamos silenciosos y a los cohetes artificiales lo ponían otros como a las comunicaciones. O probablemente estuvimos más comunicados que los supuestos comunicados.

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