El 22 de diciembre, Belén hizo su juramento de abogada, todo un símbolo de una vida que le auguro plena, para mí todo el símbolo particular de un tiempo que comenzó una tormentosa madrugada de mil novecientos ochenta, una madrugada precisa, tempestuosa y cautivante como es ella misma,
De corazón, le deseo todo aquello que a primera vista no tiene ninguno de los acartonados doctores que a montones presidieron la ceremonia, que pueda en su vida profesional tener el privilegio de hacer un y de habitar en un país en el que se respete la constitución y las leyes consecuentes, todo el finísimo legado de griegos y romanos que, por estas latitudes, no supimos consolidar aunque el himno nos recuerde de unos laureles que supimos conseguir,
Le deseo que nunca abandone los principios de equidad, libertad, solidaridad, y aunque le cuesten un poco más los de igualdad y fraternidad.
Mario, el papá
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