Frases hechas. Quien le pone el
cascabel al gato. No La conocía y entonces me la contó un amigo, con esa gracia
y vehemencia conque se cuentan y transmiten estas historias populares, que
entonces, dijo el ratón maestro de ceremonias a todas las ratas y ratones
presentes que así, como estamos cansados y asqueados todos los ratones y las
ratonas y los ratoncitos y la ratoncitas que el tipo siempre haga lo mismo, que
por ahí espere sigiloso y de pronto, aparezca de repente y se haga un festín
con algún hermano o hermana, deglutiéndolos como si fueran manjares, hacía la
propuesta ponía a consideración de la asamblea la moción, la idea, brillante idea,
de ponerle un cascabel alrededor del cuello, de modo que cuando el gato
caminara se supiera a la legua que era él, el que rondaba, tin tin Speedy
González, por el honor del honorable honorabilísimo Speedy González, tin tin que
esos ruidos los alertarían y evitarían, una o muchas o pocas, las lamentables
consecuencias que sus acciones provocaban y provocan en la población de ratones,
y que entonces, todos los ratones y ratonas entusiasmados vitoreaban y vociferaban,
sí tin tin sí tin tin, y comenzaron las deliberaciones que se extendieron por
horas, hasta que alguien, siempre hay alguien Speedy González, uno que se para
en un lugar distinto, alguien que la arregla uno que la arruina, uno que
preguntó a voz en cuello, uno que preguntó en voz alta, que preguntó de una
quién le pone el cascabel al gato, abriendo en la multitud un profundo silencio
entre los presentes y también entre los ausentes o escondidos detrás de
mamposterías y cortinas, porque nadie, pero nadie Speedy, se atrevió a
postularse de voluntario, y los sonidos del silencio esos sonidos del silencio
de las películas que se llaman algo parecido, se extendieron por infinitos
segundos, hasta que se fue disolviendo de a poco la asamblea trunca en su
resultados, y entonces todavía es hoy que se conoce la pregunta quién le pone
el cascabel al gato, y entonces y sabemos, hermanos y hermanos, que hay gatos y
gatos, y ratones, en esta existencia donde el bicho más raro de la naturaleza
somos nosotros, justo nosotros, egoístas egocéntricos concéntricos cínicos
vinílicos oblicuos codiciosos lujuriosos lustrosos, unos más predispuestos que
otros a pasar como gatos y otros a pasar como ratones, y que eso es, como se describe,
que los ratones andan con sus liviandades como si nada hasta que aparecen los
gatos y sus respectivas liviandades, y así, unos se comen a otros de distintas
formas.

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