
Frases hechas. El que va a
Sevilla pierde su silla. Cada tanto aparece en el camino quien especula más con
nuestra ausencia que con nuestra presencia no se le puede caer bien todo el mundo, ni andar pretendiendo que si
uno fue un codicioso empedernido que acumuló como Midas toda la vida no tenga
comedidos revoloteando como abejas al panal que en este caso vendría a ser el
maná que procede de un cielo que no es el propio pero que sirve a los mismos
efectos, hay veces que nuestra ausencia cotiza más que nuestra presencia más
que en otras oportunidades en ancianidades o senilidades que se transforman en
una carga especialmente onerosa, pero el colmo de las malicias de algunos es
cuando aprovechan las ausencias no voluntarias de aquellos que tienen
emergencias para quedarse con lo que no les corresponde, la silla aunque no se
hay ido a Sevilla, cuando la maldad de los malos los impulsa en la onda de
aprovechar l ausencia momentánea de un prójimo cualquiera e imponer su
presencia que es absolutamente eventual y aleatoria o sea porque justo se dio que
estuvo en el tiempo y el lugar preciso en que al otro se le dio la coyuntura de
privilegiar la ausencia a una presencia de momento de un momento que los
malintencionados que no hay pocos aprovechan para hacerse de un lugar que en
tal caso no ocupan sino que usurpan.
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