Frases hechas. Ojo por ojo
diente por diente. En la ley del Talión no había puntos en el medio ni siquiera
puntos suspensivos no había dudas ni correcciones intermedias, ni
retractaciones ni poluciones, foco de circunstancias mucho mejores que las que
se aprecian en distritos como en el que uno ha vivido toda su vida donde la ley
es cuestión de unos cuantos vivos avivados vivillos corruptos negociantes
negociadores vividores que andan ofrecidos por ahí a los mejores postores,
diferenciados de los que ellos mismos llaman delincuentes comunes, solamente
por el traje los ajuares las mansiones en las playas y los cuatro por cuatro y
los olores que tienen impregnados de perfumes sofisticados, te doy me das me
das te doy la ley directa seguro que funcionaba más de lo que funciona su
equivalente en estos terruños de juguetería donde ganan unos pocos a costa de
embromar a unos muchos, que obviamente además de las limitaciones viven toda su
existencia tan contenidos que controlando sus impotencias no extinguen a
ninguno de esos ejemplares podridos que pudren sus alrededores y lo que tocan
en su estrados y con sus fallos, la revancha en el mismo momento en que se
produce la agresión la lesión la ofensa la herida propinada por cuestiones de
plata o de honores la revancha ahí nomás de la avalancha sin tantos protocolos
eufemismos o formalismos.

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