Frases hechas. Zapatero a tu
zapato. Una vieja leyenda cuenta que Apeles un pintor de la antigüedad recibió indirectamente
alguna vez una observación de un zapatero corrigiéndole la forma en que había
plasmado en su pintura las sandalias – aparentemente era su costumbre
esconderse y ver lo que el transeúnte común opinaba de sus obras expuestas - de
un personaje acaudalado, y que, obediente y condescendiente el genio corrigió
su interpretación tal vez equivocada pero con firmeza, también se cuenta en la
misma leyenda que entusiasmado el remendón otro día insistió con otros defectos
en la interpretación pictórica, ya no del calzado sino de la vestimenta y es
entonces, cuando tal vez ofuscado el genio le contestó o quiso contestarle si
lo quiso zapatero a tu zapato, como diciendo cada uno a las cuestiones que
entiende, no a las que no entiende, que para esto último hay muchos peregrinos comedidos
convenidos prevenidos desprevenidos convencidos que sus razones son universales
y sirven para hacer las lecturas sobra la vida de los demás, cuando no son más
que pobres experiencias intransferibles que no habilitan opiniones aunque al
cristiano le broten como flores silvestre que por la abundancia aparecen como
plaga, un cúmulo de zapateros haciéndose los zapateros sin tomar conciencia lo
mejor que funcionaría todo con cada unos en el lugar y en el rol que le
corresponde, un fina que por ahora está lejos, muy lejos al menos en la aldea
donde en las isla estamos.

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