El cura bendice a los patrones
terratenientes que es una forma elegante de decirles a los famas vivillos que se
avivaron escriturando tierras que el municipio infectado de nepotismo les vendió
a precio vil espurio que se multiplicará varias veces varias docenas de veces en
el precio espurio también cuando loteen y vendan ellos por su lado, el cura de
San Isidro bendice cada domingo y en los sermones los alecciona a los famas/patroncitos
con sobretodos impregnados de olor a naftalina impecables mientras los
cronopios escuchan, con las crucifixiones de Jesús sin decirles que ellos ya
tienen la suya aunque no la vean que también ellos ya está muertos y condenados
de antemano con la codicia que los devora porque además el cura sabe de las
donaciones que hacen a la iglesia por montos mayores a lo que les significaría
pagarles mejores sueldos a los infelices que no necesariamente son infieles y se
los piden, a los patroncitos bendecidos por el cura, que no es el mismo cura
que, a miles de kilómetros, bendice a los obreros que en ese caso son
bendecidos por otro cura que les habla de resignaciones como el otro les habla
a los otros de solidaridades que no terminan de entender, en los salmos, e los
discursos en los evangelios del día, que asegura que el reino de dios no es de
este mundo mientras lo cronopios pobres de pobreza larga lo miran incrédulos como
si tuvieran duda de porqué entonces los ricos tienen lo que tienen sin que el
cura les recrimine nada.

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