Los cronopios son muy incrédulos con los
discursos que recitan los fama en sus congregaciones en sus concilios en sus
congresos, a veces menos veces de lo que son crédulos de las cosas que los
otros les prometen paraísos terrenales paraísos fiscales paraísos impositivos
vidas de lujos y placeres en el mismo mundo donde en algún lugar los niños se
meren de hambre o de enfermedades que en otras latitudes se curan fácilmente
con una sublingual o una inyección de algo, los cronopios se sienten entre
nubes de algodones cuando le pegan más de dos veces a eso que llaman suerte o
lo agradecen a los santísimos, los cronopios son incrédulos en situaciones
donde deberían actuar como crédulos y son crédulos cuando deberían actuar como incrédulos,
o sea son funcionales a todos esos fama que se las creen que están en los
pináculos del mundo y que porque están atiborrados de fortunas que salen en los
ranquin de la Forbes, y que por eso van a ser conservados en formol unos año
más de lo que vive en promedio un cronopio antes de morirse de viejo, los
cronopios son desconfiados pero fáciles de pescar in fraganti con las manos en
la masa por lo que terminan aflojando si el sí fácil les reporta ganancias en
el corto plazo, y son confiados cuando les cuentan esas historias de que su
paso a la fama es solo una cuestión de catecismos tener un buen trabajo y la
paciencia la santa paciencia que los cambia de frecuencia, los cronopios que se
transmutan en fama son muy atrevidos más que los famas que cagan en los mismos
lugares a donde rezan.

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