Larga tropa de
carretas atestadas de hombres enmudecidos y mugrientos atraviesa la llanura
bajo la eterna hermosura de los radiantes planetas para dónde van ni ellos lo
saben lo que sí saben es que andan de guerras que el trabajo no termina que los
generales no aflojan, larga tropa de carretas cortas repletas de hombres,
atraviesa el llano y penetra la sabana o van por un sendero en medio de la
eterna espesura alumbrada con la luz que irradian de los resplandecientes
planetas que son resplandecientes pero de ellos llega una luz mortecina que
apenas permite distinguir las sombres y los fantasmas, corta tropa de carretas
largas 7y soldados bajo las estrellas nada más en esos mundos de silencio
transitando abajo del techo del oscuro universo, hay un cielo abierto infinito
el universo, al tardo paso sujetas de los bueyes, enfiladas, salvan lomas y
quebradas, al lento andar de las yuntas cansadas o perezosas en caravana pasan
montículos y hondonadas, y en el trébol florecido, haciendo áspero ruido,
hunden las ruedas pesadas, crujen las ruedas con el efecto centrífugo que
empieza en sus ejes como si fuera un quejido más de todos los lamentos que se
escuchan en el monte crujen la ruedas pesadas y mugen los bueyes lanzan sus
bufidos un búho ulula a lo lejos y se escuchan gruñidos por todos lados, allí
en el claroscuro de mil vagos resplandores y sonidos lento el andar de las
carretas acelerados los corazones, vence oscilar sus conductores sobre el
pértigo inseguro, ensimismados y silenciosos, somnolientos y asustados, de
llegar no tiene apuro a su rancho el picador eso fue en otros días ahora va
detrás de la batallas o adelante eso depende de los coroneles, jinete de mil
corceles montador de oficio peón diestro en cabalgaduras y cabalgatas, pero
músico y cantor al fin juglar también de mil canciones, entretiene su camino
con algún triste argentino que llora ausencias de amor, la Cruz del Sud,
suspendida sobre los campos desiertos recuerda al Mesías remonta al Nazareno,
esa cruz de una crucifixión repetida es como que tiende los brazos abiertos
hacia la tierra dormida, y en la sombra sumergida aquella inmensa región, llena
de mística unción, fervores de campesinos temores susurros del carpintero llama
por el trébol perfumada, cruz que parece que baja como en una lluvia de
estrellas con el sereno en la noche sombría con luz que está a sus plantas
postrada como en perpetua oración, súbito brilla a lo lejos una luz, un resplandor
repentino que se presenta de improviso, esa sí brilla como maula la luz
maldita, la luz maldita, maldita la luz que sigue maldita la luz que se pierde,
cuya historia nunca escrita saben jóvenes y viejos, es la luz maldita nadie la
toca porque pasa nunca se queda quieta, esa sí lanza mil reflejos; se detiene y
humo exhala; incendia el campo, destruye personas y las cosechas resbala como
bailando en el aire como rasando la tierra en un lugar distante es la luz
siniestra que va retorciéndose maligna, para quemar a alguien para dejarlo
ciego, y cada uno se persigna, murmurando,
"-¡La luz
mala!",
"-es el alma
de un hermano, que, desterrado del cielo, solitario y sin consuelo vaga errante
por el llano, dicen que fue un peón de campo cualquiera, un espíritu no tan
cristiano cristiano de crueles ansias lleno, que, de la noche en el seno, nos
ha pedido otras veces una cruz y algunas preces que lo tornen justo y bueno”,
así lo ha suplicado
dice que por amor ha matado dice que por desengaño al patrón ha degollado y por
eso ha pasado al infierno, y entretanto, esquivando sus destellos, rezan juntos
todos ellos, olvidados los hombres en esos mundos de silencio transitando abajo
del techo del oscuro universo, los hombres ven, trémulos de espanto, cómo la
luz resplandece, y chispea, y desparece, y con nueva brillantez ilumina, y cada
vez más y más grande parece, ora se hunde en el bajo ora se eleva en el aire
ora se pierde entre los pastizales ora sale impulsada, ora corre por la loma,
pero siempre avanza, y toma por momentos nuevo brío, dicen los hombre que desde
el horizonte sombrío se aproxima a cada instante y como una campana bascula
para desaparecer de nuevo, y hacia atrás y hacia adelante huyen las sombras
inquietas.

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