Pages

Friday, February 05, 2016

Fuerte rima débil.


Parecía que creciendo se hacían más fuerte los muchachos y más burlistas que nunca, era de mariquitas andar metiéndose en los juegos de las chinitas que andaban con sus muñecas y sus casitas, pero no era de mariquitas tocarse el culo en las formaciones de la escuela Dorrego mientras la directora maldecía a los infernos con sus propios infiernos a cuestas, o tocarse el culo entre varoncitos durante los juegos de soldados que hacían sus guerras en los patios de las casas grandes o en las inmediaciones del campanario de la iglesia donde se conseguían varios escondites que oficiaban de refugios cuando empezaban los tiroteos de mentirita, andar manoseándose aprovechando la timidez de los amigos tímidos en medio de barricadas cuando comenzaban los falsos enfrentamientos los aguantes en las trincheras que simulaban las trincheras de las películas de guerra donde aparecían David Niven, Dean Martín y los otros, que ni se despeinaban en medio de las peores batallas o de los peores bombardeos que les traían con las polvaredas las mejores mujeres que los rescataban porque además de bellas eran hábiles enfermeras o asistentes en los hospitales de campaña, era de mariquitas andar metiéndose en el juego de las niñas pero no había nadie que los pare a los maricones más grandes del grupo que aprovechaban para apurarlos y reírse de los más chicos de los más debiluchos como para defenderse o andar contestando las cargadas, siempre de la misma manera, cuando se renovaban los miembros de las barras de la esquina de Florida y Paulina en el ingenio, era de mariquitas cargaban los más grandes a los más chicos eso de andar jugando a las payanas o a las rayuelas o al arroz con leche, pero no era de maricones mandarse la parte con los más chicos.





No comments:

Post a Comment