Después de las jornadas con doble turno en zafra porque era la zafra y en el receso porque era el receso después de las presiones que soportaban en la fábrica y en todos los rincones donde los mandaban a terminar las changas para dejar todo pichichí los maridos se volvían huraños y contestones con las féminas más molestas que a cuenta de cuidar críos caprichosos, improvisaban discursos pegajosos y además interminables cuando los otros volvían reventados después de esas presiones de supervisores y jefes, después de las jornadas con horas extras los maridos volvían desesperados por darse unas duchas y rajarse al club recreativo donde se armaban unos trucos como hasta las doce de la noche o donde otros jugaban al sapo apostando por la puntería de los más avezados jugadores que ponían sobre las apuestas sus consumiciones que a veces hacían cuentas más altas que esas propias apuestas que eran menos de los más veteranos que pasaban horas entreteniéndose con las bochas, después de los francos cortos o largos otros maridos les entraban a las pantuflas y a la ropa holgada y se dormían una monas de película mientras ellas seguían hablando en sus tonos de reproches porque no alcanzaban los pesos para mantener a los niños y a la casa como dios manda, después de esos cansancios ellos terminaban parrándole el carro a esas aprendices de bruja que se quejaban de llenas, seguros de sí mismos se emborrachaban y las tenían cortitas, hasta que de tanto en tanto venían las purgas generales de personal en el ingenio y de un tris esa soberbia de ser el sostén de la familia se les cambiaba por el cagazo de quedarse sin empleo.
Pages
▼
Wednesday, January 20, 2016
Presiones rima miedos.
Después de las jornadas con doble turno en zafra porque era la zafra y en el receso porque era el receso después de las presiones que soportaban en la fábrica y en todos los rincones donde los mandaban a terminar las changas para dejar todo pichichí los maridos se volvían huraños y contestones con las féminas más molestas que a cuenta de cuidar críos caprichosos, improvisaban discursos pegajosos y además interminables cuando los otros volvían reventados después de esas presiones de supervisores y jefes, después de las jornadas con horas extras los maridos volvían desesperados por darse unas duchas y rajarse al club recreativo donde se armaban unos trucos como hasta las doce de la noche o donde otros jugaban al sapo apostando por la puntería de los más avezados jugadores que ponían sobre las apuestas sus consumiciones que a veces hacían cuentas más altas que esas propias apuestas que eran menos de los más veteranos que pasaban horas entreteniéndose con las bochas, después de los francos cortos o largos otros maridos les entraban a las pantuflas y a la ropa holgada y se dormían una monas de película mientras ellas seguían hablando en sus tonos de reproches porque no alcanzaban los pesos para mantener a los niños y a la casa como dios manda, después de esos cansancios ellos terminaban parrándole el carro a esas aprendices de bruja que se quejaban de llenas, seguros de sí mismos se emborrachaban y las tenían cortitas, hasta que de tanto en tanto venían las purgas generales de personal en el ingenio y de un tris esa soberbia de ser el sostén de la familia se les cambiaba por el cagazo de quedarse sin empleo.

No comments:
Post a Comment