No fueron suficientes los mimos las atenciones especiales los motivos
que si no los había se los inventaba, las trampitas para que llegaran a mí de
parte de él las prerrogativas propias del niño del señorito preferido de la
casa de las niñeras de toda la vida, los reconocimientos del viejo él conmigo por
no haber mojado la unca en forma irresponsable y no ser como el otro el pendejo
ese que gracias a los oficios de la vieja andaba colgado por los balcones de la
doncella como romeo buscando a su Julieta en la casa del médico ese refunfuñón
del pueblo y metiéndose furtivamente en dormitorios ajenos, no alcanzaron las
admoniciones que resultaron inútiles porque al final el flaco le llenó de humo
la cocina a la flaca y entonces el doctorcito puso el grito en el cielo y llamó
a una convención familiar donde se negoció el matrimonio en los términos
convenientes para todos y que por eso quedé de rey de los lacayos que él
controlaba, no fueron suficientes las atenciones sus formas de demostrar sus
amores de padre que no habrá sido un modelo como no fue modelo de familia con
la mismísima vieja, no fueron suficientes las reuniones para hablar de los
miedos de buscarle medios a los miedos para eso no hubo tiempo en largas
tertulias de brebajes exagerados de comidas que saturaban, porque cuando él en
su lecho de muerte pidió que no lo dejara solo fue lo primero que hice, él no
contó con mis miedos.

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