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Thursday, October 29, 2015

MENOS RIMA MÁS.



Por esos tiempos no era lo que se dice un remanso una fuente de agua cristalina un edén un paraíso soñado el jardín de la república donde iba cada dos por tres en la veloz del norte a visitar mi noviecita pupe o al menos a la que yo pensaba que era mi noviecita, porque donde no veíamos algo más que una simpatía empujaba nuestras ganas y nuestros entusiasmos por besarnos y tocarnos todo lo que pudimos pero por ahí en esos alrededores donde vivía me daba menos, aunque me arriesgaba caminando por calles donde a nadie parecía hacerle mella lo que pasaba con esos intrusos que andaban vestidos de uniformes verde oliva mezclados con otros vestidos como cualquiera de civiles como se dice espiando desde falcon verdes a todos lo que seguramente querían espiar, por esos tiempos ese lugar no era lo que se dice un espejismo en un desierto un oasis poblado de buenos amigos era el propio desierto adonde aterrizaba a verla los fines de semana y los feriados que empalmaban hasta me animaba a dormir en las veredas esperándola a que se le ocurriera verme después de los líos que yo hacía para llegar a ese lugar infectado de miliquitos y cabos asustados por sargentos y cabos con cara de orto y gritones, comandantes desaforados, mientras yo romeo de Julieta perezosa andaba por calles adonde nadie echaba de menos a nadie y donde los murmullos estaban a la orden del día y las averiguaciones de antecedentes y las redadas, en medio de esos tires y aflojes yo aparecía a visitar a pupe, hasta que un novio celoso que apareció de la nada uno de esos días el verdadero novio del que ella no me contara me sacó carpiendo en medio de un tiroteo adicional en una casa vecina en una rosca de guerrilleros y tipos del proceso de reorganización nacional, más o menos.

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