Ellos se enervan cuando ven a sus
símiles deambular por ahí se ponen como locos porque piensan que quedan
disminados por todos lados como minas escondidas por trechos para que
cualquiera las pise y explote, para que cualquiera capote y pum para la
historia ellos cuidan que no haya parecidos y si los hay que sean los menos
posibles porque acomodados hay pocos y después los infelices deambulan
laburando y rompiésndose el culo para parar la olla, o se vayan a la mierda o a
los mismos infiernos, es así nomás
culquiera le esquiva al bulto la parte más difícil es hacerse cargo, y entonces
hasta los más machos se hacen los boludos cuando hay que mirarar para otro lado
por eso cuando ven uno que lo hace lo desprecian, habrán sido los excesos de
mimos de la vieja amorosa sus consideraciones lue que tuvo no tuvo cuando
planchaba con su tendido las sábanas y guardaba media docena de chupetes debajo
de la almohada como él se lo pedía habrán sido las omisiones del viejo rezongón
que denostaba lo que se presentaba cuando parecía que se quejaban los coyuyos
en los atardeceres de cuarenta grados en los veranos más que en los inviernos
que pasaba en turnos de trabajos no que lo cansaban, habrán sido los excesos de
ella y las omisiones de él las que habrán fallado en algún momento para cerrar
los capítulos de su vida, habrán sido todas esas cosas o ninguna, cuando parecía
que se quejaban los grillos entradas las noches de invierno cuando se nos ponía
la piel de gallina, habrán sido todas esas cosas las que lo hicieron mirrar
para otro lado cuando había que cuerpearla ponerle el pecho a las inclemencias
de todos los días, habrán sido sus fallas o las falluteadas de los fallutos que
andan dando vuelta y se niegan a reconocerlas, esos que confunden las
falluteadas con eficiencias con pelearle a la vida con saber defenderse, habrán
sido.

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