Antes estuve ahora está ella que viene después, ella es lo que viene yo soy lo
que va, ella llega yo estoy saliendo, ella comienza a conocer yo ya conocí, pegado
al teléfono como ella estará con un aparato que es más grande que sus manitos, escucho
el entusiasmo de Candela que me cuenta sus progresos en la escuela que está
iniciando, minuto tras minuto segundo tras segundos, cortos para ella largos
para mía que como cualquiera ando detrás de mis urgencias que no tienen entidad,
ella habla sin que yo hable simplemente tengo que escucharla. estamos lejos pero
bien cerca considerando los adelantos tecnológicos de celulares y computadoras y
las fichas que pone esa niña para ingeniárselas y hablar día de por medio para
contarme todas las peripecias en una edad que anda con una altura que apenas le
debe alcanzar para dar con la altura de la mesa de donde en su casa tienen
colocado el teléfono, ella describe paso por paso las aventuras, cada detalle
de las últimas jornadas en sus clases diarias, historias simples pero
increíbles, de seños que la hicieron dibujar y estamparon su firma debajo del
adjetivo hermoso de sus garabatos de hadas y de seres fantásticos que pinta con
sus crayones, de maestras que la entrenaron para cuentas simples de sumas y
restas que me imagino tiene que desfrutar como los mejores descubrimientos de
su mundo, ella anda dando vueltas por ahí y se acuerda especialmente de mí para
contarme sus cuitas, ella me cuenta de sus primeros pasos en las aulas con sus
seños, y entonces yo la escucho pensando que debo poner menos de mi desaliento
acostumbrado para engancharme con sus arrebatos que comienzan con la
predisposición de acordarse seguido de mí que apenas soy un lego como abuelo, ella
se divierte mientras yo bostezo, ella está despejada y yo un poco cansado, pero
lo mismo vale, gracias a eso, gracias a su frescura se ha tendido un puente entre
ella que está llegando y yo que me estoy yendo, un abismo insalvable de años
entre el pasado mío y el futuro de ella, gracias a ella cruzamos juntos unas
partecitas de la existencia y cambiamos las postas que llevamos, ella que
mañana estará y me llevará en sus recuerdos y el corazón y yo que no estaré y
andaré por el cosmos contando de esa niña tan llana y sensible llamada Candela.

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