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Sunday, September 14, 2014

Ganas rima ascos.





Al final todo el chimichurri no estaba en la cuestión del cautiverio, porque la primera vez, la princesa sintió un asco profundo porque ese maldito la violentaba por partida doble igual que lo que había dicho el profe de la maldita contabilidad de quinto, un par de años atrás, primero porque se aprovechaba de su condición de detenida por averiguación de  antecedentes, que no tenía porque apenas había cumplido veintiuno así que qué sería lo que él o estos buscaban, y segundo porque la estaba obligando a que se la chupe, lo que ni siquiera su novio le había pedido en medio de las calenturas de ambos que resolvían en pasillos, cines y zaguanes, la segunda sintió un poco menos de asco pero asco al final porque el príncipe que no era azul precisamente, sino un tenientito del proceso de reorganización nacional se ponía muy ocurrente en esas sesiones que empezaban a las doce de la noche y nunca iban mucho más allá de las dos de la mañana, y sus ocurrencias la calentaban porque cuando al otro se le acababan las ocurrencias ella sentía como que quería que el otro siguiera, el tercer día sintió un poco menos de asco en ese cautiverio que se extendió de días a un par de meses que duraron las averiguaciones de sus participaciones como secretaria del centro de estudiantes de la universidad del jardín de la república, y otro par de meses que deambularon los papeles por los juzgados según le explicaba la bestia a medias en cada sometimiento de cada noche en que la penetraba todas las veces que le vinieron en ganas, al final todo el chimichurri no estaba en la cuestión del cautiverio, porque cuando quedó en libertad de vez en cuando se llegaba hasta los cuarteles donde estuvo, a que el tenientito la someta.

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