Cinco mil libras esterlinas diez
quince mil libras esterlinas, lo que puede componer un capital suficiente
depositado en un banco de la Baring a su propio nombre y cuenta en esos
registros contables que llevan los bancos modernos de puño y letra, información
guardada en papeles lacrados, como estuvieron los papeles que le mostraron de
un tal Midland, el monto es lo de menos más sabiendo cómo son de cumplidos los
hermanos de la sociedad cuando dan la palabra, como la que empeñó el con ellos
cuando les dijo que era posible, esos honorables hombres algunos de armas como
él otros civiles o religiosos, rosa cruces que garantizan sus palabras con los
hechos, hombres de pocas palabras y de mucho compromiso y el que no lo es se
queda en el camino y si tuvo alguna infidencia se queda en el paredón, la
disciplina vale para todos en circunstancias parecidas en todo, cinco mil o
diez mil o quince mil libras esterlinas, no le importa, lo que forme con el
tiempo un capital suficiente para comprar un solar cómodo en algún suburbio
tranquilo, no lejos del bullicio del centro de alguna de las ciudades
importantes, eso lo sabrá cuando llegue el momento de volver y de decidir, por
ahora hay muchos planes para adelante, lo que alcance para eso para vivir sin
sobresaltos ni carencias en un buen lugar donde la chusma no moleste, y como
para tener una cuenta que permita sacar las rentas mensuales o anuales cuando
llegue el momento del retiro, eso es suficiente para el capitán, hombre sobrio
de costumbres sobrias aunque buenas costumbres, es el único de todos que se
emperifolla cada bendito día en alta mar con todo el uniforme con cada uno de
los detalles que componen su gala, es el único y que a bordo de la Canning los
escucha a sus compañeros hablar de la independencia de liberarse de la opresión
de los reinados hablar de la patria, los tiene que haber estado envidiando él
no siente lo mismo, además no relaciona la patria con la vociferaciones, eso es
para los barulleros que a veces hablan de más comparando con lo que hacen
después eso no se corresponde con los secretos de la sociedad, hay que tener un
terruño para tener una patria y él todavía no se decidió por ninguno, allá en
Murcia es donde más estuvo pero vivió unos años en la aldea y ahora está yendo
a vivir precisamente en otra aldea, por un tiempo como un trotamundo
cualquiera, solamente él sabrá cuánto le han costado toda la seguidilla de
decisiones que viene tomando en soledad para que un militar como él que juró
las lealtades correspondientes a la corona que le corresponde, se haya decidido
tomar por su cuenta la misión de cruzar los andes, de ir contra los intereses
de su majestad de la familia de los borbones.

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