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Thursday, January 02, 2014

Deslices rima diferencias.



Nadie más que el propio general de los generales conoce las infamias de ese abogado que tejió acuerdos como viene tejiendo con los poderosos de los bancos ingleses que están en contra de las decisiones que se toman en las cofradías para correr a los españoles de la américa, por eso divulga seguro entre sus conocidos que se le han extraviado mejor dicho se han escamoteado ocho o diez cartas mías que e tengo escritas desde mi salida de América, nadie más que él no sabe si el otro que lo que demuestra en los planes de conquistas es solamente para abrir nuevos negocios y aduanas no hay escrúpulos que valgan, esto no me sorprende, les dice, en cartas en conversaciones en sus exilios, me consta que en todo el tiempo de la administración de ese oscuro aldeano mi correspondencia ha sufrido una revista inquisitorial la más completa peor que los chismes de las más chismosas de las damas que concurren a las tertulias, por ahí anda el general marcando sus diferencias allá como lo hizo por acá declarando que ha rechazado tanto sus groseras imposturas como su innoble persona con un hombre como este al frente de la administración no creí necesario ofrecer mis servicios al ejército por el convencimiento en que estaba de que hubieran sido despreciados, tiene más que presente la que se siguió en Buenos Aires con las compras por parte del célebre Rivadavia que empleó sólo la madera para hacer andamios para componer la fachada de lo que llaman Catedral sesenta mil duros, que se gastaron ingentes sumas para contratar ingenieros en Francia y comprar útiles para la construcción de un pozo artesiano al lado de un río y en medio de un cementerio público todo ello cuando no hay ni un muelle para embarcar y por el contrario se deshizo y destruyó el que había de piedra y había costado seiscientos fuertes en tiempo de los españoles el gasta en obras inútiles y el ejército sin paga y en tal miseria que piden limosna los soldados públicamente, vergüenzas para la patria restos en los restos de ese papel moneda que ha sido la ruina del crédito de la patrian improvisando en la aldea la civilización europea con sólo los decretos que plasma en lo que él llama archivo oficial, un tipo incapaz de lealtad, honestidad o siquiera buenas maneras en sus relaciones con los hombres que lo rodean con quienes está obligado a llevar los negocios del pueblo, puros deslices, mientras habla el general de los andes.

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