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Thursday, December 19, 2013

Uno rima dos.



Con Bernardo de Monteagudo le alcanzó al general para tener quién se ocupara de las cosas menores y mayores de sus días convulsionado de protector de estos peruanos de mierda que son más renegados que los indios cuyanos que los huarpes con sus caciques más bravos, le alcanzó para acordarse del menjunje de yerbas y ungüentos que empieza a tomar desde temprano para que no lo embromen las tripas que le causan retorcijones que lo doblan y le impiden movimientos al general con tantas ocupaciones como las que tiene, Bernardo de Monteagudo le alcanzó pata todas esas minucias a las que les da mucha importancia, y con eso le alcanzó, para tener sus uniformes impecablemente limpios las botas brillando como un espejo y las espuelas resaltando el dorado de la mezcla de plata  y de oro con las que se la hicieron, podrá dormir en una carpa de la campaña pero anda siempre impecables, con Bernardo le alcanzó también para controlar al personal de su ejército encargado de escribir los decretos y las consignas de los combates, algunos indolentes civiles, el otro se ocupa de todas esas cuestiones, con Rosita Campusano le alcanzó para andar sirviendo como macho entero con todas esas energías de hombre pleno, pero además lo que es más importante para él para ir enterándose de las otras batallas, de esas batallas o combates o permanentes escaramuzas que se arman de conversaciones en las tertulias o en la alcobas, uno rima dos y rima tres, porque de las conversaciones saca distintas conclusiones y cambia sus decisiones, las confirma, las desecha, con Rosita Campusano le alcanzó al general para llevar adelante sus cientos de miles de guerras de zapas que fue urdiendo desde los días de su llegada al callao o al pisco, con Bernardo se enteró de los entretelones de conversaciones de congresales cabildantes y la caterva de comerciantes y funcionarios importantes que no compartieron desde el principio con él la idea de imponer una monarquía cuando se estaba acabando con una monarquía y menos una monarquía de un soldado raso como es el propio general que lo será pero que es un rango militar que nada tiene que ver con el abolengo, con Rosita de los planes las intrigas las traiciones de oficiales de segunda línea que muy alegremente se cruzan de un bando a otro mientras reciben las informaciones sobre una independencia que no comprenden muy bien, por ellos, antes de verlo, supo que Simón Bolívar no aceptaría su compañía en sus avances hacia el sur de américa.

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