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Tuesday, December 31, 2013

Ocurrencias rima recurrencias.



Después de Chacabuco de esa batalla donde se tomó la revancha de Cancha Rayada el capitán San Martín anda alborotado, es que le fue bien le rindieron réditos esas ideas de juntar a los chilenos aguerridos y a los negros libertos, más los indios y los orilleros de todas sus dotaciones y levas, todos juntos peleando por eso que les dice él y los entusiasma, hay cosas entre él y ellos que cuando entran en los combates son capaces de matar a los hermanos, él después les devuelve las gauchadas cuando sacrifica media docena de reses y les organiza toreadas, anda alborotado y entusiasmado se le subieron los laureles a la cabeza para el capitán fue una derrota importante de esos realistas majaderos que no terminan de entender que no van más las cosas como venían, la de esos españoles que no lo bajan de mano negra ahora ellos tuvieron que bajar la cabeza, pero él los toma con humor a los realistas, como cuando estuvo en la misa de un fanático fraile agustino, no les sabrán enseñar a estos curacas que ellos no tienen que meterse con los temas de militares y de políticos, divertido apostador en la taba en las toreadas con las recaudaciones de las limosnas y el diezmo, amigo de andar haciendo juegos de palabras jugó en no pocos de los sermones improvisados predicando en contra de él durante los tiempos del general Marcó al general de los generales le llegan todas las novedades, justamente de él que se creerá el fraile que tendrá impunidad que puede hacer o decir lo que quiere que la sotana se lo permite, ese que de San Martín habrá dicho como dicen que dijo los que dicen, habrá dicho que su nombre es una blasfemia una apostasía para los cielos y habrá exclamado desde el púlpito sagrado allá donde sube como suben los demás con todos los atributos y adornos, como si fuera el dueño de esos lugares, no le llaméis San Martín no hay porqué llamarlo sino Martín como a Martín Lutero el peor y más detestable de los herejes, luego de Chacabuco recurrente el capitán San Martín anda alborotado es que le rindió su plan de incorporar a los chilenos aguerridos y a los negros libertos, cada vez aguanta menos las insurrecciones por eso ordenó que lo pusieran a su presencia, y y como es el con ademán terrible fulminándolo con su mirada le dijo cómo, usted me ha comparado a Lutero, quitándome el San, cómo se llama usted, Zapata, señor general respondió el fraile asustado contestando humildemente, pues desde hoy le quito el Za, en castigo, y lo fusilo si alguien le da su antiguo apellido, el fraile mete la pata y el protector da sus instrucciones, curado del espanto y en la calle cuando un correligionario le llamó por su nombre el fraile aterrado, le tapó la boca y prorrumpió en voz baja, no, no soy el padre Zapata, sino el padre Pata, me va en ello la vida en las ocurrencias del general de los andes.





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