El general de los andes no le va
a andar jodiendo las libertades a estos negros que la tienen pero no le gusta que
se le vayan porque son leales y le ponen el pecho cuando hay que ponerlo en las
batallas, la falta de distracciones a las durezas a las rutinas de andar
cumpliendo instrucciones desde cuyo durante el cruce de los andes en las
batallas como en cancha rayada, los pardos y morenos que andan de milicianos se
entusiasman con todas las ferias y las quermeses en los pueblos cercanos adonde
acampan, y se escapan para sumarse a los candombes y a las festividades
populares, de ahí se escapan y se hace difícil buscarlos cuando se escabullen
entre el gentío para siempre algunos porque la mayoría son libertos y los que
no lo son lo buscan por su cuenta, el general de los generales arregló las
cuestiones de sus costos con sus dueños cuando tuvo que reclutarlos, pero los
negros se van buscando mejores destinos más tranquilos, con todos los líos que
tuvo el general de los Andes en tierras de los chilenos con los fondos del
tesoro para llegar hasta el cusco, las deserciones de los pardos y los morenos
se le están haciendo de los más importantes porque a resultas son los
integrantes de sus milicias más nobles a diferencia de los indios taimados que
no pocas veces se venden por vituallas y los soldados de carrera que son complicados
de los batallones armados de batallas diferentes como los blandengues o los
chilenos del general Carrera, así que les da instrucciones a sus oficiales de
rango para que detengan y retengan de alguna forma las bajas de las levas, con
las ordenes que vieran procedentes hasta aquellas que pudieran no entrar en las
que son puras militares que él personalmente hace cumplir a sus subordinados,
como que incorporen algunas de sus mujeres a los cuadros civiles del ejércitos
para tareas generales de limpieza y sanidad de apoyo a lo cirujanos, de forma
que los negros tengan cerca algunas distracciones.

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