Afincado en Pisco el día que el
general de los generales conoció a la impactante Rosita Campusano que lo sacó
de sus cabales, andaba en todos los menesteres de organizar los resultados de
sus propias disposiciones, una regla tras otra una disposición tras otra
pasando revista y dictando a sus escribientes, regla uno el protector es la
autoridad suprema y no piensa andar repitiéndola el que está en contra está en
contra de la autoridad así que paredón o exilio, se nombró protector supremo de
un lugar desconocido donde comenzó a parecerle que los vecinos los notables los
del lado de la gente decente del pueblo no estaban muy convencidos de eso, que
él venía a protegerlos, además de qué un extraño que ni los conoce, por lo
menos así comenzaron a hacérselo saber en las primeras de sus reuniones con los
vecinos, protector de quienes no quieren ser protegidos, en medio de sus maldiciones
se cruzó con Rosita Campusano esa cosas lo relajan el general de los generales
anda con sus aires más picarescos, regla dos marcar las compras y las ventas
las grandes especialmente las de armas y vituallas los alimentos las compras y
ventas de bestias de cargas y las de la mercadería de los talabarteros las
controla y autoriza el protector, las atribuciones para el comercio de bienes y
también de personas para ordenar los mercados hasta que se integre el Cuzco que
sigue en mano del imperio, para eso como manipula a sus granaderos en las
batallas más sangrientas viene manipulando a sus amanuenses y escribientes que
desempolven las copias que transportan con las otras cargas, de los escritos de
las constituciones norteamericanas y los escritos inspiradores de la revolución
francesa, afincado en Pisco el día que el general de los generales conoció a la
impactante Rosita Campusano que lo sacó de sus cabales, al menos por unas horas
de esas tareas que no quiere descuidar para que le entiendan que aunque ande
como los peores dictadores que ha conocido, como el corso en sus años juveniles,
el aprieta aunque no quiere ahorcar, y amedrenta por la fuerza a los vecinos trata
de convencerlos para que estos entiendan los que parece que no quieren entender,
que es la libertad de aquellos que los oprimen, esos que están por allá en los
altos peruanos, organiza el general a cara de perro a los vecinos que también
tienen cara de perros.

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