Cada vez que terminan con una de
esas jornadas de lascivia prolongada Rosita Campusano que es la que se adelanta
con la vigilia al general de los generales, que odia y ama con la misma
intensidad con la que lleva su campaña que muchos en los salones limeños
comentan que se las hace a los ingleses a cambio de tesoros personales que le
entregaron, cada vez que terminan después de haber terminado media docena de
veces en noches de insomnio, Rosita se pone a airear los ambientes, y recoge el
ajuar que ve tomando y lo amontona para llevarlo a los lavaderos y dárselo a
las mulatas más prácticas para que procedan a los lavados a las almidonadas y a
las planchadas, recorriendo los lugares en los que hayan estado retozando más
que retozando jugando a él que le gusta tocarla y a ella que le gusta que el otro
la toque, maniática para que el aire se lleve esa pestilencia pesada del olor
indeleble y ni feo ni lindo del sexo después del sexo, de ese sexo que se hace
con la pasión que ellos le ponen desde que andan juntos en la aventura de la
independencia, allá en esos terrenos donde el general de los andes va
recogiendo victorias y derrotas, odios y amores, es lo que despierta este
militar que ha venido con sus historias y argumentos, Rosita abre puertas
ventanas y todos los resquicios por donde pueda pasar el aire o las ráfagas de
viento si las hay, metiéndose en los rincones de las calles limeñas penetrando
en las casas colándose por pasillos y zaguanes, con la buena causa en estos
casos de corrientes que sirven para disimular lo que ellos no disimulan, ella lo
hace mientras el general de los generales se despereza y comienza con sus
primeras maldiciones por estos cabrones que no le responden con las ordenes que
él les va dando como protector de ellos, los mismos que se resistieron a la
declaración allá en el cabildo, los mismos que se resistieron en la oportunidad
de la proclamación de la independencia en las plazas más importantes en una
ceremonia que estaba organizada, a pura lengua dieron argumentos que tienen
como única explicación salvar los negocios propios o familiares se resisten,
pero al final terminaron jurando, cada vez que terminan con una de esas
jornadas de lascivia prolongada ella airea los espacios y él piensa tácticas
para aplicar en el día para borrar a los realistas de este mapa.

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