Cuando se vino del norte donde
estuvo en la posta de Yatasto con Belgrano, enviado por las autoridades para
decirle que tenía que volver porque ese plan de entrar con los peruanos por el
norte no echará ni las mínimas raíces, se abocó a cumplir con los mandatos de
la logia y los planes propios, armar sus escuadras sus batallones, el cuida
personalmente sus huestes las organiza las suma se le restan en las batallas a
los grupos diversos que componen sus batallones les cuida el puchero del día
que tengan sus mates que se ceban en las tardes alrededor de los fogones los
días de tregua cuando pueden venir sus mujeres y sus hijos, sus nóveles
granaderos sus novatos húsares, los indios las partidas enteras de criollos,
todos morenos, él se negó a contratar oficiales franceses y los mando a que
hablen directamente con el director cuando estos les presentaron sus cartas
credenciales, el cuida que sus hombres puedan tener sus payadas en paz sus
trucos jugar a las tabas sin oficiales pesados que los mandan a sus carpas, el
general de los generales no se pierde los detalles y les da todo lo que piden,
o de lo que piden lo que está inmediatamente a su alcance, lo que soluciona día
por día porque el director Pueyrredón no le manda los fondos que el tesoreros le reclama para pagar los
jornales atrasados que ya debe como cuatro meses y está cerca de embarcarse
para alcanzar las costas peruanas, él da todo lo que piden hasta donde puede,
así es que por unas instrucciones que le dio a su secretario del tesoro y por
intermedio de un grupo de vecinos mendocinos podrá pagar unos anticipos para
que los que puedan le dejen a sus familiares, cuida mucho a sus huestes el
general de los generales porque le hacen ganar batallas como en San Lorenzo,
las huestes hacen también por él lo que pueden pero las enfermedades y la mugre
la intemperie les horada el temple los desalienta, en las pocilgas donde las
juntan cerca de los galpones donde también guardan los caballos.

No comments:
Post a Comment