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Monday, October 14, 2013

Unos rima otros.


Se disfrazó muchas veces de soldado del imperio pero siempre fue un oficial paraguayo, unos y otros en una guerra de mierda, tiene que haber maldecido a sus enemigos antes de agradecerle al oficial porque débil como estaba se fue desprendiendo de las vendas que sujetaban los cortes y la heridas para ir desangrándose con valentía sin gritos ni quejas ni pedidos de honras ni nada, había sido hecho prisionero y ese fue su infierno cuando volvió a la conciencia y no quiso aceptarlo, un poco antes en la feria de Itapirú el flaco se paseaba con uniforme del ejército imperial y hasta pasaba por oficial de ese ejército cuando había logrado degollar a algunos con ese rango y robarle las vestimentas de esos soldados que avanzaban sobre todo el Paraguay a medida que pasaban los días de la guerra de la alianza, así camuflado y natural se filtraba en la feria colorida donde en medio de la guerra los vecinos que iban quedando se distraían por unos días comprando y vendiendo bártulos y alimentos, después corría a informar las novedades al alto mando una fuente de información de último momento importante para resistir en la guerras, se llenaba Itapirú de niños barulleros de mujeres bellas de viejos retirados veteranos de otras guerras, de leales y traicioneros, que además de negociar y andar de comerciantes llevaban y traían los chismes y las anécdotas sobre el mariscal y la mariscala que andaban escondidos por algún lugar de la patria, y entres esos cuentos los cuentos del flaco eran los más contados, de sus aventuras, de sus lealtades de sus corajes, de internarse solo con su caballo montando en pelo desmontar caminar al costado ocultado por yuyarales tupidos para montar en el último tramo y galopando y sable en mano pescar centinelas desprevenidos del ejército del emperador y decapitarlos de un golpe, eso enseñaba en su reducido grupo de seguidores de pasearse disfrazado por campamentos del enemigo sacando información de soldados desprevenidos, Bado hacía su propia guerra de a poco con parsimonia y paciencia iba matando de a uno reduciendo de a uno a sus miles de enemigos, disfrazado de los otros de uno de ellos no dudando nunca de la lealtad hacia su mariscal el mayor Solano López, tiene que haber maldecido a sus enemigos antes de agradecerle el oficial porque lo trajeron a la vida después de recogerlo herido y casi ahogado después de haber peleado como cuentan que pelea, débil como estaba se tiene que haber ido desprendiendo de las vendas que sujetaban los cortes y la heridas, para ir desangrándose con valentía sin gritos ni quejas ni pedidos de honras ni nada después de Piquisiry en el monte del yacaré, el flaco vado quedó en las historias de unos y otros en una guerra de mierda.


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