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Monday, October 07, 2013

Justicias rima injusticias.


De alguna forma se las fue ingeniando para no estar allá donde lo quisieron poner esos que hacen las levas entrando en los pueblos y llevándose voluntarios dicen ellos cuando los obligan a incorporarse a los ejércitos que arman para pelear por sus intereses, sin odio por los celestes que son correntinos también como cualquiera de los hermanos que se encuentran en los campos de combates o batallas, el colorado Antonio Gil Núñez tuvo que partir de este mundo en las manos ensangrentadas de uno de los oficiales del ejército de la aldea miembro conspicuo de la triple alianza para matar a los hermanos paraguayos, nadie estuvo en su partida salvo ese grupo de forajidos cumpliendo las instrucciones al pié de la letra matar a los condenados en el camino entre la prisión y el lugar donde vive el juez que pone los sellos en los papeles de las ejecuciones, acusado de deserción cuando los tendrían que acusar a los que reclutan en nombre de la patria esa cosa que vaya a saber qué es por la que ellos mueren y no mueren los oficiales, trotamundos Antonio Gil Núñez con poco más de veinte años un día de mil ochocientos sesenta y ocho fue ajusticiado por el propio sargento de un rejunte de inmundos gauchos a las ordenes de los chupaculos de los chupaculos como en cuartas jerarquías de Mitre, el oscuro general de la campaña a Humaitá de los combates en Piquisiry y de todos los lugares por donde anda con los brasileños y los uruguayos que también quieren sacar partida, sin odio por los celestes el colorado Antonio Gil Núñez había desertado un tiempo antes de las filas de ejércitos armados para no derramar por su cuenta sangre de hermanos por todos los rincones de la aldea después de las asambleas después de los disputados conflictos para armar una federación que de federación apenas si tiene el nombre, había cruzado las fronteras para internarse en el monte de los hermanos en un momento siguiendo el estuarios de los ríos que como serpentinas de carnavales se internaban en las selvas en curvas y contra curvas, hasta llegar a Asunción donde anduvo con el ejército al lado de la mariscala curando más que matando amigos y enemigos de una guerra cuyas razones entendían solamente los generales que hicieron negocios con los ingleses por las libras esterlinas de los prestamos que sirvieron para atacar al mariscal Solano López, sin odio por los celestes el colorado Antonio Gil Núñez fue entregado por matreros a sueldo que se infiltraban en los ejércitos para sacar sus diferencias.



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