De alguna forma se las fue
ingeniando para no estar allá donde lo quisieron poner esos que hacen las levas
entrando en los pueblos y llevándose voluntarios dicen ellos cuando los obligan
a incorporarse a los ejércitos que arman para pelear por sus intereses, sin
odio por los celestes que son correntinos también como cualquiera de los
hermanos que se encuentran en los campos de combates o batallas, el colorado
Antonio Gil Núñez tuvo que partir de este mundo en las manos ensangrentadas de
uno de los oficiales del ejército de la aldea miembro conspicuo de la triple
alianza para matar a los hermanos paraguayos, nadie estuvo en su partida salvo
ese grupo de forajidos cumpliendo las instrucciones al pié de la letra matar a
los condenados en el camino entre la prisión y el lugar donde vive el juez que
pone los sellos en los papeles de las ejecuciones, acusado de deserción cuando
los tendrían que acusar a los que reclutan en nombre de la patria esa cosa que
vaya a saber qué es por la que ellos mueren y no mueren los oficiales, trotamundos
Antonio Gil Núñez con poco más de veinte años un día de mil ochocientos sesenta
y ocho fue ajusticiado por el propio sargento de un rejunte de inmundos gauchos
a las ordenes de los chupaculos de los chupaculos como en cuartas jerarquías de
Mitre, el oscuro general de la campaña a Humaitá de los combates en Piquisiry y
de todos los lugares por donde anda con los brasileños y los uruguayos que
también quieren sacar partida, sin odio por los celestes el colorado Antonio
Gil Núñez había desertado un tiempo antes de las filas de ejércitos armados
para no derramar por su cuenta sangre de hermanos por todos los rincones de la aldea después de
las asambleas después de los disputados conflictos para armar una federación
que de federación apenas si tiene el nombre, había cruzado las fronteras para
internarse en el monte de los hermanos en un momento siguiendo el estuarios de
los ríos que como serpentinas de carnavales se internaban en las selvas en
curvas y contra curvas, hasta llegar a Asunción donde anduvo con el ejército al
lado de la mariscala curando más que matando amigos y enemigos de una guerra
cuyas razones entendían solamente los generales que hicieron negocios con los ingleses
por las libras esterlinas de los prestamos que sirvieron para atacar al
mariscal Solano López, sin odio por los celestes el colorado Antonio Gil Núñez
fue entregado por matreros a sueldo que se infiltraban en los ejércitos para
sacar sus diferencias.

No comments:
Post a Comment