Un compatriota de Robert comenta
en las tertulias que él lo conoce personalmente al general de los Andes, que
allá en las laderas mendocinas lo aman las mujeres por su arrojo y lo odian los
hombres porque según los chimentos que corren se hace muy protocolar el militar
con sus edecanes y sargentos pero que después los corona a muchos de sus
oficiales o soldados que el cristiano no le hace asco a ninguna de las
comedidas damas que lo consultan para todo y rondan en las noches en su lecho
de campaña, pero solo el general es tremendo y entre batalla y batalla entre
combate y combate se tira alguna de las patricias en su tienda de campaña,
gracias a los oficios de sus oficiales que para estas cosas son diligentes más
diligentes que en los entreveros, es directo con la administración militar el
mismo da la ordenes que los otros como O´Higgins ejecutan y es muy indirecto en
las cuestiones de fajas y soleros, el se ocupa de los menesteres finales
mientras otros, indirectamente, andan en los arreglos en nombre de él.

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