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Sunday, September 08, 2013

Cañones rima cólera.

La noches en Humaitá son interminables como las interminables jornadas de combates cortos y largos que se den al amanecer como a las noches porque de día las fuerzas ofensivas se retiran tiene que ser a pensar nuevamente sus ordenes y sus estrategias, dos años son muchos de bombardeos en ambos sentidos pero de cañones poderosos de los paraguayos comparados con los cañones que los otros logran meter por el río en cañoneras comparadas, tantos años son dos y más o cuatro años haciendo resistencia en cualquiera de los vértices de esa amurallada de Humaitá donde se controla a los que remontan el río a los que quieren entrar de oeste desde la aldea y a los brasileños que bajan por otros estuarios par juntarse con las fuerzas del ejército de la aldea y de los uruguayos que hacen lo que pueden, las noches son interminables como las largas jornadas del amanecer hasta el atardecer en las que sobre todo en los veranos el hedor de la mierda lechosa de los soldados infectados por el cólera se esparce como reguero de pólvora por todos los rincones del cuadrilátero de adentro del cuadrilátero porque se cagan los de adentro pero también los de afuera peor de los que se cagan por los balazos o las degolladas que hacen cuando se entreveran para ver quién gana, la mariscala Elisa le ofrece sus apreciaciones al mariscal mayor de Paraguay sobre esa maldición de Satanás que le lleva tantas levas como las levas que dan de alta, esa maldita mierda lechosa que huele mal y encima mata pero que los cañones poderosos de las fuerzas propias y de las fuerzas del imperio.


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