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Friday, July 05, 2013

Trampas rima emboscadas.



Los esperan, a los otros a esos hermanos traicioneros que se vendieron por una libras esterlinas, soldados preparados a la orden, camuflados, protegidos, disimulados en la espesura gruesa de la selva, el coronel Bernardino Caballero de casualidad de encontró esa tarde de las intrigas en el reducto de Corá, es que a él le gustan los negocios que ha dejado en Asunción para defender a su patria de hombres codiciosos que quieren hacerse de sus fronteras, ha recibido un informe que el mismo Bartolomé Mitre está como a diez leguas ocupado en atacar, un primo segundo de una prima directa de su madre lo había recomendado en el ejército cuando comenzaron a reclutar soldados que además sirvieran de oficiales de brigadas y batallones en el frente contra la triple alianza, y más aún en esa trinchera y fortaleza grande donde se les asestó un golpe importante a ese rejunte de riojanos y brasileños que cayeron como ratas en sus trampas, de casualidad se encontró esa tarde jugando como jugaba en su infancia a las escondidas, mostrándose un poco fugazmente a la contra para que supieran que allí estaba que por ahí en algún lugar de la espesura de ese chaco paraguayo estaba él y estaban sus fuerzas y además que eran menos que los otros esos maulas que venían a la orden de ese Martínez de Hoz, mostrándose veladamente y escurriéndose en el monte mostrándose y escondiéndose, para que los baqueanos de los otros que venían al frente de tropas bien pertrechadas, le confirmaran al general y a su asistente el general Gaspar Campos que allí estaban, galopando por delante, el coronel Bernardino Caballero se encontró esa tarde con sus recuerdos de trampas infantiles cuando jugando encontraba escondites con la complicidad de unos de los mayores que deambulaban por la casa por esa casa de su infancia, lejos de estos campos de Corá, que le indicaban algún lugar para esconderse y que los otros no lo encontraran, de casualidad anda u se encontró el coronel Caballero metido en todos estos líos al frente de veinte cabezas blancas que al trote sostenido le van mostrando a los otros justo la puerta de entrada al infierno.

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