Los proceso son como estar en una
celda, porque se lidia con la mugres, con las ratas que salen apenas el barullo
baja, con la otras alimañas que buscan alimentos, y con el tiempo, cuando lo
llamaron para ocuparse del cargo de conspiración contra el director de las
provincias unidas y también contra el director supremo de las provincias trasandinas,
de ese crimen de lesa patria según lo calificara el propio Juan Martín de
Pueyrredón que vio maquinaciones peligrosas donde por lo menos eran menos importantes
que otras que hacían otros más compatriotas que un par de franceses renegados
como fue este caso, el Dr. Cossio eficiente y ágil sumariante supremo también sabía
a qué atenerse, así que cuando entregó el sumario cerrado con todas las indagaciones
perfectamente cosido por los empleados, se puso a esperar tranquilo las
próximas instrucciones, ni el supremo ni el segundo supremo Tagle andaban tan
despejados como para las resoluciones sumarias, sumarísimas como habían
resultado sus intervenciones con los dimes y diretes de la mayoría de los
involucrados que cometieron su delitos bailando los minués en la casa de doña
Javiera, la divertida y sañosa hermana de los hermanos Carrera, cuando lo
llamaron Cossio ya lo sabía, primero se apuran y después empiezan con los
corrillos políticos que terminan siendo todos al final asuntos de repartirse
los botines, a eso lo hacen lentamente, mientras las confabulaciones se
multiplican rápidamente, como llegó el coronel Iriarte a las celdas colindantes
con las celdas sucuaias y malolientes de Robert y Lagresse.

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