Después del fusilamiento de los
reos más comprometidos en la confabulación contra el director supremo Juan
Martín de Pueyrredón que hasta el último declararon que contra él ni contra su
gobierno no tenían nada, que ellos lo ayudaron al que escapó justo al que
escapó a José María Carrera que ese sí que conspiraba y seguirá conspirando
contra el general amigo de San Martín, que con el otro se salvaron que siguen
por ahí en su campaña para que los pueblos vecinos encuentren las formas de
gobernarse que no se encuentran en la aldea, todo siguió su curso, a los otros
oficiales franceses muchos de los cuales sirvieron en el ejército de los andes
o fueron granaderos los deportaron para que se vayan con sus líos a otras
partes, después del fusilamiento siguieron las confabulaciones otras
confabulaciones porque como todos los finales estos finales no fueron finales
sino nada más ni nada menos que el comienzo de otros enredos.

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