Y al final todos los franceses
que venían por estas costas traían una carta de recomendación de Don Bernardino
que reputado era pero se le iba la mano como si fuera embajador
plenipotenciario y no le importara nada lo que pasaba en la aldea cuando él
sabía muy bien no de una sino de las cosas que pasaban, pero todos de una forma
u otra venían con ese salvoconducto emitido por el patricio con su firma
inconfundible y al final el director Pueyrredón se los tenía que aguantar
cuando lo venían a ver a él sus oficiales por la autorización final para que se
queden estos que también tenían en común como las recomendaciones del
secretario que de una forma u otra le habían servido de alguna manera al
emperador Napoleón, que había armado tantos revuelos que hasta por acá llegaban
lo líos para empezar los de no tener más reyes mandones pero también que en
cuenta de ellos comenzaron a aparecer los ingleses y a propósito también los
franceses, y de estos lo más común era que sirvieran a alguno de los oficiales
que formaban parte de su estado mayor, que uno soñaba con comprarse un
alambique en río janeiro para utilizarlo en la fabricación de bebidas o de
alcoholes y en esos menesteres andaba cuando se produjeron los hechos que
terminaron ahí no más de empezados con la muerte de uno de los compinches del
grupo, francés igual que los otros recomendado por el abogado y entusiasta
nadador en las esclusas de las tomas de agua de los sembradíos cuando con los
del grupo andaban de juerga y de pesca que era lo que menos les interesaba,
porque se juntaba y destilaban venenos, como ese oficial iracundo que el mismo
día que los detuvieron cerca de los llanos de san luis lo bajaron de un tiro
certero de tercerola los milicianos del directorio que tenían la orden judicial
de llevarlos a comparecer, que cuenten qué es lo que querían de cuáles eran los
planes para matar a los generales, que el otro había venido a ofrecer al
gobierno colonos porque por su patria se decía que acá se regalaban muchos
territorios a medida que se organizaban y él quería hacer negocio con eso, y
que los otros una media docena por lo menos se dedicaban a la conspiración
escribiendo cartas y los pasquines poniendo la letra comprometida que le sirvió
al director para convencer a los señores del congreso, y muchos de ellos
convencidos de las conspiraciones aludidas por las autoridades constituidas de
la intenciones de llevar los líos hasta Chile y debilitar la organización, que
Parchappe que Dragumete y demás que fueron obrando en las foxas del
procedimiento que se sustanció para juzgar y condenar a todos los malcontentos
que se animan a conspirar contra las autoridades constituidas de las provincias
unidas aunque sean desunidas como dijo el general Artigas antes de volverse a
su aldea, como en el alambique todas estas intrigas se condensan y evaporan
como si los líos estuvieran en un alambique el mismo que el otro soñaba con
tener con tres mil pesos cuentan los compañeros de los oficiales retobados y
prisioneros.

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