Cuando se presentan las ocasiones
él mismo va marcado las diferencias con él no hay sobornos que valgan y para él
alcanza con la palabra empreñada para sellar los compromisos que es hombre de
una sola palabra y no del palabrerío vacío de los que van a las asambleas, vale
la simple palabra sobre cualquier oficio de notario por más notable y
distinguido que sea, él fue siempre así, leal antes que desleal de cepa noble
como los vinos que se hacen en los valles nunca traiciona aunque eso le
signifique entregar la vida, directo antes que cínico como los compatriotas que
entre ellos se traicionan, honesto antes que deshonesto, el vasco nunca conoció
otra forma que resolver las diferencias que no sea la de empuñar el facón en
una mano y envolver la otra con el poncho como un escudo que amortigua las
chuzas del contrincante que por lo menos a él tiene que haberlo insultado con las
cosas que son de su querencia porque no fue gaucho de meterse con nadie, nunca
conoció otra forma que resolver las discusiones de política que no sea en un
duelo como aquel que le cambió la vida por lo menos por un tiempo y sin buscar
los favores de ningún patrón de ningún político, como esa pelea por la que lo
andarán buscando esos que dicen que hacen la justicia y andan escarbando en el
rancherío con la leyenda que esta vuelta le tocó perder a un entenado de
restaurador que andaba de visita por los pagos, cuando llegaron los días de
cielos encapotados y tormentas a su vida al coronel Baigorria no se le movió ni
uno de los pelos de su larga melena trenzada con cintas de color celeste y
blanco como le gusta andar y mostrar a él los colores de la patria que es la
patria de todos los hermanos aunque a veces parezca que los ahijunas esos de
los blancos no reconocen a los morenos, entonces el celeste y el blanco se
convierten en blanco y negro, al coronel no se le movió ni uno de los pelos de
su larga melena trenzada con cintas de color celeste y blanco cuando tuvo que tomar
la decisión de recalar en las tolderías de los indios amigos, ahí le sirvieron
todas las demostraciones de amistad y de afecto que les venía haciendo a esos
hermanos en pelotas desde antes, cuando él mismo los buscaba para reclutar más
hombres para el ejército del general Paz, para ir contra los sanguinarios
federales, ahí le sirvieron las mañas de conocerles algunas mañas y de amañarse
con un par de indias caderudas con la autorización de los caciques amigos, sus
disciplinas y corajes de soldado y sus firmezas, ahí les sirvieron las
costumbres desprendidas al vasco que se fue a vivir y vivió como los indios.

No comments:
Post a Comment