Cuando se estableció con sus
hermanos los ranqueles Baigorria se afincó a orillas de la laguna del recado
que así le llamaron los cristianos a ese pedazo de cielo en la tierra recortado
sobre la agreste y colorada llanura, porque ahí paraban a refrescarse en
verano a encender una fogata para calentarse
en invierno todos los mensajeros que iban y volvían por los senderos del monte
llevando y trayendo lo mensajes de los señores que hablaban de independencia, unitarios
o federales que todos hablaban lo mismo menos cuando llegaban los momentos en los
campos de batalla, lo que nunca comprendió muy bien, porque cualquiera fuese
con el que se hablaba, la versión de la independencia y de la libertad
cambiaban, en la laguna del recado fue a parar con los toldos y su chusma
cercana, y el tiempo que estuvo desfilaron por ahí sus compañeros
despilfarrando historias truculentas de bandidos y malhechores buenos soldados
eran pero salteadores o cuatreros de primera cuyo único mérito como los suyos
fueron servir a la causa de los unitarios con el general Paz a la cabeza antes
que los maulas de la federación lo acorralaran y se lo llevaran a la mazorca,
allá pararon mientras duró su estancia toda la colección de sus amigos que en
una dirección u otra escapaban a la ley por un tiempo al juez de paz de los
pueblos que eran pocos y atendían en varios lados sin darse abasto para atender
en varias leguas a la redonda, cuando se estableció en la tribu de Paine el
maravilloso Paine que le ofrendo la virgen su hija la princesa cuando se quedó con
sus hermanos los ranqueles Baigorria se afincó a orillas de la laguna del
recado y de allí partió de nuevo un día para volver con sus hermanos los
blancos, después que escuchó las novedades que la lucha entre celestes y
colorados estaba terminando y que eran tiempos de poner el pecho por la causa
defendida, y que sus compañeros de otros tiempos sus compinches de otros
ejércitos lo estaban esperando, como cuando llegó allá a orillas del recado
dejo sus cosas más preciadas como los gustos de mandarse un pescado como el bagre adobado o el chupín de tararira abundantemente regado con jugos de esencias que alucinan arrastrados por él en
la propia laguna en la noches calurosas a pura punta de lanza vista de lince y sagacidades de zorro viejo cazador y pescador entendido como el mejor manjar de los manjares
regado con aloja, cuando se estableció tuvo que partir nuevamente y entonces
fue de nuevo comandante y ahora del séptimo de caballería de río cuarto en la
provincia vecina.

No comments:
Post a Comment