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Friday, March 15, 2013

Holguras rima locuras.



En el vado de la balsa en chadileuvú Yanquetruz se dio el último gusto de pasar por degüello  a muchos oficiales y soldados del restaurador después de días de cansarlos dando vueltas en el vasto desierto que el conoce mucho y los otros no conocen nada, loco anduvo hasta que se dio el desenlace loco siguió durante el combate, con los mismos milicianos a los que obligó a que lo persiguieran por días con la ilusión que lo estaban derrotando cuando era en realidad él el que les pudo caer encima justo en el momento que él decidió y les dio las ordenes a sus capitanejos que además estuvieron preparados todo el tiempo, como si fueran su juego el juego que más le gusta divertido anduvo entonces salpicado de tripas y de sangre salpicando a los otros matacos que como él se ponen locos igual que él y se olvidan hasta del botín por los degüellos, tripas y sangre surcando el aire como si fueran serpentinas de las que se ven en las quermeses tiradas al aire cayendo por todos lados, mientras ellos metieron cuchillos y lanzas que traspasaban torsos y camisas y chaquetas de esos militares que quedaron como las hilachas de sus vestimentas todo cortajeados hediondos y ensangrentados, carroñero como el águila de los andes que exagerado como es el cuenta que vio de frente a los ojos un atardecer que se encontraron porque el animalejo debe haber creído que estaba muerto cuando estuvo durmiendo, en el vado de la balsa en chadileuvú Yanquetruz juntó uno de botines más importantes de su carrera por las pampas caballos mochilas uniformes monturas y demás pertrechos además de un arsenal importante de fusiles y arcabuces y un cuarteto de cañones que ordenó se llevaran a las tolderías con el mayor de los cuidados, todo un tesoro que como fue el terminó en manos de su gente en una comilona en la que comieron y chuparon como cinco días, después de heredar en el ulmanato de máscara verde que confió en el apenas lo vio porque ya venía con la fama de indio cruzado y taimado, cerca de diez mil indios en total familias enteras de ranqueles asentados en sus tolderías y en un semicírculo que se abría con el centro de la aldea para el lado del mar y de la pre cordillera, tres mil guerreros entre quince y sesenta años que controló con cada uno de sus capitanes por cada grupos de a diez o de a veinte matacos entrenados.

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